El daño no parecía tanto, pero las pérdidas sí que eran muchas para esos dos albañiles, sus mujeres y sus nueve hijos pequeños. Y es que si bien el fuego destruyó el precario baño y una habitación de adobe en la parte trasera de su casa, ahí adentro se quemaron todas las prendas de abrigo y las colchas que tenían para pasar el invierno estas dos familias pobres.
La desgracia llegó de repente ayer en la mañana, en la primera jornada fría de la temporada, en ese lote sin número que ocupan las dos familias en calle Medalla Milagrosa del llamado Anexo del Lote Hogar 21, Santa Lucía. Los hermanos Pablo (32) y Javier Arias (33) estaban trabajando en una obra, lejos del domicilio, cuando se inició el siniestro a las 10. La mayoría de sus hijos a esa hora permanecían en la escuela, y Noelia Harry (34), la mujer de Pablo, también había salido. La única que estaba era Mayra Cortez (24), pareja de Javier, junto a su beba de 6 meses y dos de sus nenes, de 3 y 4 años. La joven se desconcertó al ver llegar apresurado a un sobrino que vive al lado, quien le avisó que veía humo en el fondo. ‘Cuando vi el fuego, salí a los gritos a pedir ayuda. Menos mal que vinieron mis otros cuñados (hermanos de Pablo y Javier) y los vecinos’, relató. El siniestro, originado por un cortocircuito, rápidamente tomó la habitación del fondo y el baño.
La propia gente, con ayuda de los obreros que colocan las cloacas en el Bº San Lorenzo, consiguieron apagar el fuego lanzando baldazos de agua, pero no pudieron salvar nada. ‘Lo que más nos duele es que las dos familias guardábamos ahí toda la ropa de invierno, los calzados, las frazadas y algunos colchones. Se perdió todo. Si hace más frío, no tenemos qué ponerles a mis cuatro hijos y a los cinco niños de mi cuñado’, dijo Mayra.

