Dos discapacitados, que ya vivían en precarias condiciones porque su vivienda se cae a pedazos, perdieron lo poco que tenían por un incendio. Todo fue por un cortocircuito. El fuego destruyó muebles, toda la cocina comedor y dejó al borde del derrumbe al resto de la estructura de la casa. Esto sucedió el domingo a la noche.
Mario Peña (41), que padece de cáncer y esquizofrenia, y su esposa Estela Fager (44), quien sufre convulsiones, viven hace un año y medio en ese viejo rancho que les prestan en callejón Gnecco al 550, en Alto de Sierra, Santa Lucía. ‘No tenemos a dónde ir’, dijo Peña, quien hace changas. El fuego quemó la heladera, un juego de comedor y otros artefactos. El techo de palo y caña está a punto de venirse abajo.

