Al llegar a la sala velatoria, las miradas y las cabezas de 3 jovencitos apuntaban hacia el piso, con los ojos enrojecidos por las lágrimas. Adentro, el panorama era similar: unas 25 personas, entre familiares y allegados a la familia esperaban pesantivos y tristes la llegada del féretro. En ese momento, María Reynoso rompe en llanto por la pérdida de su hija y algunos parientes la toman de ambos brazos y la llevan a otra silla cercana a una puerta, para que reciba aire y evitar así que se descompusiera.
Esa era la dramática escena que había ayer en un sala velatoria cercana al Bº María Auxiliadora, en San Martín, en el velatorio de Ariana Luján Godoy (6), quien el último domingo murió tras ser arrollada por un automovilista frente a su casa situada en ese barrio.
La trágica muerte de la nena fue un duro golpe para su familia y quienes la conocían. Su mamá estaba quebrada y por eso Alejandra Godoy, tía de la menor, contó: ‘es un momento difícil. Era la menor de 4 hermanos y la regalona de la familia. Era un ser lleno de alegría’. Justamente ayer, Ariana empezaba el primer grado en la escuela San Juan Bosco y además tenía turno con el dentista. Pero la desgracia truncó esos planes. El domingo, la niña iba a tomar un té, pero se le antojó acompañarlo con un chorizo colorado. Ante su insistencia, su madre le dio plata para que fuera a comprar uno a un almacén situado frente a su casa. La nena tomó a su pequeño gato, el cual llevaba a todos lados, compró el chorizo y cuando el almacenero le estaba dando el vuelto, su mascota se les escapó hacia la calle. La criatura salió corriendo y su destino quedó sellado: fue arrollada y arrastrada unos 30 m por un Chevrolet Celta que manejaba Román Pereyra (28), un vecino de un barrio lindante que quedó preso cuando supieron que la pequeña murió camino a un hospital, informó la Policía.

