Llegó vía colectivo desde Mendoza apenas pasadas las 14 de ayer y se dirigió directamente a la cochería San Juan, ubicada en la calle General Acha. Paradójicamente a una cuadra del club de toda su vida, Olimpia, y a dos de su casa paterna. Juan Oviedo tuvo en ese momento que afrontar seguramente el momento más duro de sus 35 años de vida, concurrir al velorio de su única hija, Sol Francesca de apenas 4 años, y su madre, Rosa Llorca, de 63. Dos de las víctimas fatales del accidente en la madrugada del miércoles en el límite entre Córdoba y Santa Fe de un colectivo con pasajeros de nuestra provincia que iba de vacaciones con destino a Necochea. En el choque también fallecieron otras cuatro personas, tres de ellas de una familia de Chimbas: Víctor Salina, su hijo Ramiro y la cuñada del primero, Marianella Martín. La sexta víctima fue Pabla Cuello, quien a diferencia de las otras cinco personas, era velada ayer en Pocito y hoy en la mañana será sepultada en el cementerio municipal de ese departamento.
El último adiós para los Oviedo estuvo marcado por el profundo dolor de todo el ambiente del hockey que acompañó tanto a Juan, como a su hermano Oscar y al primo de éstos, Mauricio, también jugador y que viajó desde Europa en avión con el arquero cuando se enteraron de la noticia. Cerca de 400 personas del ambiente hockístico dijeron presente. Juan estuvo todo el tiempo sentado al costado del cajón donde descansaban los restos de su hija, y al lado del de su madre. Prefirió cobijarse en el apoyo de grandes amigos del mundo del bochín y el stick como por ejemplo los hermano Garcés, Juan Manuel y Pablo, quienes estuvieron en todo momento junto a él.
Distintas personalidades como Francisco "Panchito" Velázquez, Freddy Luz, Carlos Coria, Miguel Gómez dijeron también presente. También el actual presidente de Olimpia, Guillermo Duano, quien arribó al velorio en compañía de un amigo de la familia como Franco Benedetti. Otros que estuvieron fueron los jugadores César Fraifer, Maxi Salinas, Fernando Garay. Igualmente Nancy Avelín, vecina de la familia de toda la vida, quiso brindar su apoyo en la tarde de ayer.
El acompañamiento partió rumbo al cementerio El Palmar, en el departamento 9 de Julio, apenas pasadas las 18. Más de 60 autos lo escoltaron y al pasar por el frente del club Olimpia se dio uno de los momentos más fuertes de la jornada. Una decena de chicos de las inferiores del club Turco hicieron un "puente" con sus sticks para el paso de los restos de las víctimas y un aplauso de la multitud incrementó la emoción. A todo esto, Juan Oviedo a diferencia de su hermano Oscar y su primo Mauricio, quienes hicieron el trayecto de la cochería hasta el club a pie, permaneció sentado en el asiento trasero del primer auto del servicio de acompañamiento. Siempre apoyado con sus dos manos en los asientos delanteros y mirando la nada, en una imagen que realmente estremecía.
Más allá del dolor que también los embargaba por la pérdida de sus tres seres queridos, varios integrantes de la familia Salina decidieron estar junto a los Oviedo en este dramático momento. Una hora antes, ellos habían tenido que sepultar a sus tres seres queridos: Víctor, su hijo Ramiro y Marianella Martín, la cuñada de ese joven muy querido en su trabajo y por quienes lo conocían. Los Salina sepultaron a los suyos en el cementerio La Paz del Sur en Pocito, pero regresaron a la cochería para unirse en el momento más duro con los familiares del hockista.
Por otro lado, anoche arribaron cinco de las personas heridas (pero fuera de peligro) que no pudieron viajar en colectivo y debieron ser trasladadas en tres ambulancias hasta el hospital Guillermo Rawson. Mientras que en las primeras horas de la madrugada de hoy arribaron 29 de los sobrevivientes de la tragedia que ayer conmocionó al ambiente del hockey y a toda la provincia.

