Un disparo en la mejilla izquierda, uno en el costado derecho del cuello, otro en el hombro derecho. Cuando Carlos Marcelo Lobos (38) recibió esos poderosos impactos con balas 9mm, literalmente voló casi 2 metros hasta caer de espaldas en un pasillo de ingreso al Monoblock 8, área 8 del barrio Aramburu, en Rivadavia. Del otro lado de la calle, la Luis Cattani, y a por lo menos 25 metros de distancia, el certero atacante huía a pie con la pistola usada mientras el tradicional barrio quedaba convulsionado por el sangriento ataque, porque Lobos nunca más se levantaría del piso. El fallecido tenía tres hijos y había salido del Penal en diciembre, luego de purgar la segunda condena (la primera fue por homicidio) por amenazar con armas a su mamá, dijeron fuentes del caso.

Todo ocurrió alrededor de la 1 de ayer. Y ya por la tarde, exactamente a las 19, y en medio de versiones cruzadas, el principal sospechoso del crimen, Nicolás ‘El Cañita’ Rodríguez (19) se entregaba con su abogado Leonardo Villalba y empezaba a instalar su versión: ‘El disparó primero, yo no quise matarlo, sólo quise asustarlos (con Lobos había otros dos sujetos) para que se vayan’, dijo Rodríguez, que después de presentarse en el Tercer Juzgado de Instrucción pasó a la Central de Policía. ‘El Cañita’ incluso habría dicho que Lobos ya lo había amenazado con un arma casi un mes atrás.

¿Por qué el crimen? los policías de la Seccional 27ma al mando del comisario Rogelio Benegas, suponen que fue el violento corolario de una seguidilla de discusiones (por motivos pocos claros), con una pelea previa entre el fallecido y Rodríguez, que involucró a otros sujetos.

Ayer dijeron Lobos y otros sujetos se habían cruzado amenazas con Rodríguez y al menos otro vecino que festejaba el cumpleaños de su hija (ambos hinchas de Sportivo Desamparados), por lo menos en dos ocasiones, incluido el momento en que Lobos bajó de una moto y con un destornillador hirió de un puntazo en un brazo a Rodríguez, quien respondió con dos trompadas antes de que ambos fueran separados.

Después de ese violento episodio Lobos volvió con otros dos sujetos frente a la casa del vecino del cumpleaños, y la sospecha es que desde allí provocó a sus rivales. ‘Soy hincha de San Martín y todos ustedes son unos choros botones, yo soy el más grande y les voy a enseñar quién manda acá’, habría gritado Lobos antes lanzar un tiro con un revólver (no hallado), según Rodríguez.

‘Mi cliente repelió esa agresión, pero sin querer matarlo porque estaba oscuro. Tengo por lo menos 10 testigos que apoyan la versión de mi cliente’, dijo anoche Villalba.