Un dirigente piquetero fue detenido por policías de Defraudaciones y Estafas en la madrugada de ayer cuando llegaba a la casa de su novia en Trinidad, Capital, acusado de estafar a por lo menos 10 familias de gente trabajadora con la promesa de conseguirle una casa del IPV, informaron fuentes policiales. El sospechoso preso es Mario Delendati, señalado por voceros policiales como el segundo en los mandos del Polo Obrero, el brazo piquetero del Partido Obrero.
Fueron policías de Estafas al mando del oficial principal Domingo Sombra los que terminaron por develar la identidad del sospechoso, pues hacía un tiempo que recibían denuncias en las que aludía a un tal Mario Vera o Mario Ruíz, como quien citaba a los incautos en el centro (generalmente en un café) e invocaba al Polo Obrero y supuestas influencias de ese grupo en el Gobierno para conseguir carpetas de viviendas en el barrio Soeva III, en Rivadavia, y también casas en barrios en construcción, dijeron las fuentes.
A más de uno le pareció tentadora la oferta de conseguir vivienda propia por unos 7.000 pesos y antes de que finalizara marzo, precisaron las fuentes. Por eso más de uno pidió prestado o hizo un gran esfuerzo para conseguir ese dinero. Otros entregaron bienes a cambio, como una moto Yamaha secuestrada como prueba por la Policía, igual que otras dos motos Yamaha y un Chevrolet Corsa modelo 2011 supuestamente adquiridos con dinero fraudulento.
La maniobra que le atribuyen a Delendati es excarcelable y no se apartó ni un renglón de que numerosos grupos de estafadores perpetran año a año con casas del IPV: invocan contactos en el Gobierno, piden fotocopias de documentos (del grupo familiar, recibo de suelo, inscripción en el IPV, entre otros) y hasta firman recibos por la entrega del dinero para simular que la operación es transparente y legal.
‘Ahí está la trampa porque para conseguir casas del Gobierno no hay que pagar sumas tan importantes previamente, sino la cuota una vez que se sale sorteado y se ocupa efectivamente la casa, pero parece que eso la gente nunca lo va a entender’, renegó ayer un jefe policial.

