Fue el cotejo entre los dichos de la jovencita y la prueba recabada por los pesquisas de Seguridad Personal, lo que puso al descubierto la mentira. Y al final la misma chica de 16 años, confesó que nunca existieron dos sujetos en una combi, que no la sorprendieron en la placita frente a su escuela de Rawson con la excusa de ser enviados por su papá para darle una sorpresa. Y que no la metieron al vehículo tras doparla tapándole la nariz y la boca con un trapo empapado con alguna sustancia. Tampoco era cierto que estuvo en una suerte de galpón, ni que fue maniatada ni golpeada ni que se la habían llevado para prostituirla.

La realidad era muy distinta: según la Policía, entre las 8.10 del miércoles y las 7 de ayer, la chica (alumna libre en su colegio, no identificada por razones legales) estuvo con un joven que no es su novio en el barrio Los Médanos, Rawson.

La denuncia del caso había provocado un revuelo en la Policía. Y un intenso trabajo de los policías al mando del comisario Rodolfo Andrada y el principal Ricardo Soria.

El drama para la familia comenzó cuando la menor no apareció al mediodía por su casa de Villa Hipódromo, Rawson. Entonces la buscaron en el dique de Ullum, en Zonda, en plazas y hospitales, sin suerte. En su teléfono sólo daba el contestador, hasta que alrededor de las 17, su novio recibió un mensaje del aparato de ella en el que le pedían $300.000 para liberarla viva.

La comunicación se cortó y recién cerca de la medianoche, contestó en su teléfono como dopada; ahí habló de ese supuesto lugar oscuro y de los dos sujetos, pero otra vez se cortó. El tercer contacto, siempre al teléfono de su novio, se produjo ayer a las 7, cuando apareció despeinada y mareada en la plazoleta del barrio Los Médanos. Una de las pruebas para derrumbar la mentira fue el informe médico: ella dijo que fue maniatada, pero en sus muñecas no tenía ninguna lesión, dijeron en la Policía.