San Juan.- La investigación por la muerte de Rodrigo Sánchez (24) cuando trabajaba en una obra de clocas el pasado 17 de febrero, arrojó un nuevo detenido: se trata de un supervisor de la empresa contratista LBESA. El hombre, según las fuentes consultadas, es un ingeniero de nacionalidad colombiana y su nombre surgió de las testimoniales.

Hasta ahora, los dos imputados en el hecho son personas que pertenecían a la empresa Fénix, una subcontratista de LBESA. De estos hombres, ambos con domicilio en San Luis, el capatáz Ariel Videla sigue tras las rejas, mientras que el dueño de Fénix, Rubén Molina, quedó en libertad bajo fianza ($300 mil).

Ahora el profesional colombiano, que está alojado en la División Seguridad Personal, deberá comparecer ante el juez Eduardo Agudo, a cargo de la investigación.