Claudia Almazán, una oficial de la Policía provincial, estaba ayer doblemente amargada. Por un lado, porque el último viernes salió un momento de su hogar ubicado en un barrio de Chimbas y en su ausencia, delincuentes aprovecharon para ingresar a robar las cosas de mayor valor, incluida su pistola 9mm reglamentaria con 13 cartuchos. Y por el otro, porque a raíz de la pérdida del arma deberá afrontar un sumario interno en la Policía y también, la imposibilidad de seguir trabajando en tareas de seguridad hasta que el hecho se esclarezca.

Almazán vive con sus hijos en una casa del barrio Círculo Policial, en Chimbas. La mujer explicó que el jueves en la noche había trabajado en su lugar de destino, la Comisaría 27ma, y el viernes estuvo ‘recargada’ a un partido entre los clubes Colón Junior y Trinidad, por el torneo local.

Al regresar de ese partido, alrededor de las 22, la oficial se cambió de ropa y salió a comprar a un negocio. ‘Llegué a mi casa, me cambié el uniforme y lo dejé junto a una mochila. Adentro estaba mi pistola. Salí a comprar algo para comer y en eso que me demoré entraron’, precisó la policía.

En esa corta ausencia, un vecino vio a unos sujetos que llegaron a bordo de una moto hasta el frente de la vivienda de Almazán y llamaron por su nombre al menor de los hijos de la policía, explicó la damnificada. Aparentemente, los delincuentes sabían que en la vivienda no había nadie y con esa distracción de llamar al hijo de la policía aprovecharon para intentar violentar la puerta principal. Como no pudieron abrirla porque estaba trabada por dentro, fueron por un pasillo lateral del inmueble para forzar otra puerta. Allí consiguieron su objetivo y una vez dentro, robaron las cosas de mayor valor de la familia.

‘Me han robado un televisor de 39 pulgadas, un celular, una bicicleta todo terreno que compré hace 3 meses y que vale unos 15.000 pesos, 2.000 pesos, cadenitas de oro y mi pistola’, dijo Almazán, dolida.