
En septiembre del año pasado, ella se acercó por primera vez a la Comisaría 7ma a poner una denuncia porque, según relató, su pareja la agredió. Desde ese momento, las situaciones de violencia se multiplicaron y el sábado pasado tanto ellos como la actual pareja del hombre terminaron detenidos por denuncias cruzadas.
Amalia Castro tiene 32 años y aseguró que desde que tuvo una beba su expareja, Mauricio Terrero (20), quien es jugador de Juventud Unidad de Pocito, él cambió por completo.
Sostuvo que él la golpea, la hostiga, la amenaza y no se hace cargo de su hija, que tiene 1 años y 2 meses. Eso la ha llevado a presentarse en incontables oportunidades a la Policía e incluso le permitió acceder a una restricción perimetral para que él no se le acerque.
La mujer afirma que incluso la familia del jugador la ataca con piedras y hasta con baldazos de agua cada vez que sale de su casa y que cuando él la encuentra la insulta y la amenaza. “Ha llegado a decirme que me va a quemar la casa, que va a matar a mi hija, tantas cosas”, relató Castro.
Sin embargo, por su parte él también se ha presentado en la Policía para denunciarla. Según relataron desde la Comisaría 7ma, el hombre ya estuvo detenido por casi un mes por violar esa restricción, pero él asegura que es ella quien se le acerca.
El sábado pasado, el episodio violento se produjo en un ámbito público. A la Comisaría de Pocito llegó el aviso de que tres personas se estaban peleando sobre la calle Aberastain y habían sido captadas por las cámaras.
Se trataba de Castro, Terrero y la actual pareja de él. Según la Policía, en las cámaras se vio que fue Castro quien cruzó la calle para acercarse al deportista. Sin embargo, ella asegura que él fue quien la acoso y la golpeó en el brazo, la panza y otras zonas del cuerpo.
Como consecuencia, y luego de que Terrero colocara una denuncia por la que se labró un expediente contravencional, todos quedaron demorados y Castro fue quien pasó la mayor cantidad de tiempo detenida.
Ahora, Castro, quien también ha realizado denuncias en la Comisaría de la Mujer, contrató a un abogado para que “los problemas terminen”, según aseguró. Mientras tanto, decidió hacer público el caso porque, según relató, tiene miedo: “No temo por mí, sino por mi hija y mi papá, que tiene 80 años. Quiero que todo esto se termine”, confió.
