Los jueces Matías Parrón, Andrés Abelín Cottonaro y Juan Gabriel Meglioli declararon culpable a un changarín por los abusos sexuales que cometió contra una hijastra y Fiscalía adelantó que pretende para él una condena de 22 años de cárcel. 
Este jueves se cerró el juicio contra el imputado, un changarín de 35 años al que no se identifica para preservar la integridad de la víctima, que actualmente tiene 18 años. En los alegatos, la fiscal coordinadora de la UFI Anivi Valentina Bucciarelli solicitó al tribunal que declare culpable al sospechoso de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual con acceso carnal, ambos agravados por la convivencia, la guarda y el grave daño a la salud mental de la víctima, y corrupción de menores.

El defensor oficial César Oro había pedido la absolución del acusado por el beneficio de la duda, pero los jueces fallaron a favor del planteo de Fiscalía y ahora debe producirse el juicio de cesura, en el que las partes deben volver a alegar, esta vez haciendo referencia a la pretensión punitiva. Al respecto, la fiscal Bucciarelli anticipó en la audiencia de hoy que buscará una pena de 22 años de prisión.

Una psicóloga que analizó a la víctima le diagnosticó el síndrome del asesinato del alma: la chica se autopercibía muerta. Atravesó un tiempo en el que no quería comer y presentaba asco e inhibición hacia el sexo opuesto. 

Para el Ministerio Público Fiscal está probado que el acusado abusó sexualmente de su hijastra cuando ella tenía entre 9 y 10 años y vivían juntos en una casa de Chimbas. Según la acusación, empezó con tocamientos y besos en la zona pública y le decía que era un juego, mientras que luego la sometió carnalmente en tres oportunidades, en todas ellas por vía anal, consta en el expediente. 

Una de las violaciones ocurrió en la cocina de la casa, otra en el fondo y la restante en un descampado cercano a la vivienda. Esa vez, la niña jugaba con otros menores en la calle cuando fue llamada por su padrastro, con la excusa de era su madre quien la necesitaba. El hombre la llevó al descampado, comenzó a besarla, a manosearla y la accedió analmente, para luego decirle "ya está, andate a jugar otra vez", según el relato fiscal.

El acusado tiene una condena de 2 años de prisión condicional impuesta el 22 de marzo del año pasado en el fuero de Flagrancia por el delito de lesiones leves. 

Por otro lado, la víctima refirió que en al menos cuatro oportunidades fue obligada por el hombre a practicarle sexo oral, en una de ellas teniendo a una hermana menor durmiendo en la misma habitación. 
Hoy, en el cierre del debate, el sospechoso hizo uso de la posibilidad de manifestar sus últimas palabras para tratar de convencer al tribunal. "Me hicieron un complot, soy inocente", dijo. Luego agregó que "no aguanto más, necesito estar en mi casa".

Sin embargo, los jueces lo encontraron culpable, aunque no de todo lo que pretendía Fiscalía: zafó de la acusación de corrupción de menores y del agravante del supuesto daño mental que le provocó a la víctima. 

La víctima en una ocasión terminó internada en el Hospital Rawson por la crisis emocional que tuvo cuando contaba sus padecimientos a una psicóloga del Anivi.

Este viernes continuará el proceso con el juicio de cesura y será dado a conocer el veredicto condenatorio.