El laureado boxeador caucetero Amilcar Funes está en problemas. Y no cualquier problema: está en el centro de la investigación de un crimen, el de su coterráneo peluquero Sergio Montenegro (35) noqueado de un golpe en la frente con un objeto contundente y asfixiado hasta la muerte con una almohada en su peluquería de Avenida de los Ríos casi Córdoba, la madrugada del 3 de junio pasado.
Funes fue detenido ayer por policías de Homicidios por orden del juez Guillermo Adárvez, igual que un pupilo suyo y una pareja de novios, porque en algún momento tuvieron en su poder el teléfono de la víctima, robado con otras cosas tras el crimen.
En toda esa trama, sin embargo, el que más explicaciones tiene que dar es el boxeador, quien conocía al peluquero.
¿Por qué? porque instantes después del homicidio hubo un llamado desde el celular del fallecido Montenegro al teléfono del boxeador, que esa madrugada no contestó, precisaron las fuentes.
Las intervenciones telefónicas ordenadas, revelaron además que ese mismo viernes del homicidio, sobre el mediodía, el teléfono de Montenegro fue usado pero con el número del boxeador.
Y es por eso que Funes es una pieza clave sobre la que se abren múltiples interrogantes: ¿Estuvo en la escena del crimen y probó el celular de la víctima haciéndose un llamado que no contestó? ¿alguien más lo llamó y no respondió porque dormía a esa hora? ¿cómo llegó ese aparato a sus manos? ¿él estuvo estrechamente ligado al crimen o sólo recibió y usó luego ese aparato?
Todas esas preguntas tendrá que responderlas ante el juez cuando sea indagado.
Lo que sí parece claro es que el boxeador al menos sabe quién o quiénes pudieron matar a Montenegro.
OTROS IMPLICADOS
Funes fue detenido ayer en Caucete junto a un menor de 17 años, de apellido Torres. Según fuentes ligadas a la investigación, ese chico tiene relación con Funes porque recibe de él clases de boxeo y aparece señalado como una de las últimas personas que, en algún momento, tuvieron en su poder el teléfono celular del fallecido.
La versión que barajan los pesquisas es que que ese chico le vendió el aparato a un pariente, identificado como Esteban Torres y que éste, a su vez, se lo regaló a su novia Alejandra Ramos, a quien los policías le incautaron el celular.
La pareja fue apresada el miércoles pasado y, ahora, también deberán defenderse en el Tercer Juzgado de Instrucción, probablemente por el delito de encubrimiento.
