De estar al borde de la muerte por su intento ahorcamiento el 19 de setiembre pasado, a tener una mejora tan rápida y notable (puede estar en sala común), que el juez de Instrucción José Atenágoras Vega ya tiene el visto bueno del médico forense Alejandro Yesurón de que Eduardo Sigalat (44) puede estar detenido. Y ahora espera que el médico psiquiatra Héctor Del Giúdice le informe si comprende la criminalidad de un acto y puede ser indagado o si es o no peligroso para sí o para terceros, para saber cuál será su lugar de detención. Según fuentes judiciales y policiales, ese giro de 180 grados experimentó la vida del changarín después de un traumático y trágico episodio para su familia: el crimen de su esposa Lucía del Carmen Arancibia (32), muerta a golpes en la madrugada del mismo 19 de setiembre en su casa de la Villa Urquiza, Santa Lucía, y arrojada a un desagüe situado a poco más de 3 km. donde la encontraron dos días después.
Saber sobre la salud mental y física de Sigalat es fundamental para el juez, porque es el principal y único sospechoso de ese homicidio, que se considera agravado por el vínculo (estaban casados) y al final de un eventual juicio puede acarrearle la pena de prisión perpetua.
Sigalat quedó en el ojo de la tormenta tras una serie de sospechosos mensajes de texto enviados desde el celular de la mujer en los que supuestamente decía que se iba con otro. Pero la curiosa despedida y el inmediato intento de ahorcamiento de su marido (lo salvó su hermano), volcaron todas las sospechas en contra del hombre, ahora a punto de pasar a la cárcel.

