’Todavía no lo puedo creer que haya sido mi sobrina. Pero si es así, qué se va a hacer’, decía Antonio Rosales, sorprendido por el asesinato de su madre Marcela del Rosario Rivero (83) el sábado último y la supuesta confesión de su sobrina, de 15 años, como presunta autora del crimen.

La conmoción comenzó el sábado a las 7 cuando Marcela del Rosario Rivero fue encontrada con 8 heridas cortopunzantes en el abdomen, dentro de su casa en calle 11 de septiembre de Villa Ros, Chimbas. La mujer luego falleció en el Hospital Rawson. El marido de Rosario no sabía nada porque duerme en el fondo. Y la única versión que existía era la de su nieta adolescente, que fue criada por los ancianos, quien aseguró que habían entrado 4 ladrones y atacaron a su abuela. La hipótesis del asesinato en ocasión de robo no encajaba: no faltaba nada y no se veía desorden ni violencia en los accesos. Curiosamente, la menor tenía algunas manchas de sangre en su ropa y rasguños. Los investigadores empezaron a cerrar el círculo por otro lado hasta que la adolescente se quebró y supuestamente confesó que ella misma había matado a su abuela tras una discusión, indicaron fuentes del caso. ’Ya me tenía cansada esa vieja’, habría dicho. Anoche, la chica seguía demorada (es inimputable por su edad) en la Policía, al igual que su novio de 17 años al que investigan si tuvo participación. Los familiares de la fallecida y la menor están quebrados: ’Mi sobrina era rebelde y por ahí contestaba como cualquier chico, ¿pero llegar a esto? No sé qué se le pudo haber pasado por la cabeza. Lo único que sé, es que el día anterior habían discutido por el novio de mi sobrina’, dijo Antonio.