El resultado de la autopsia no dejó lugar a dudas: Carlos Herrera (changarín, 53 años, padre de dos hijos) murió en su casa a causa de una hemorragia por la destrucción de al menos un órgano interno en la zona abdominal. Tal hemorragia fue provocada en un accidente de tránsito que sufrió en moto con su pareja el domingo en la noche en Capital. Así, la situación de los médicos que lo atendieron en el Hospital Guillermo Rawson pareció complicarse, porque esos profesionales habían evaluado que su estado de salud era bueno y le dieron el alta seis horas después de que ingresara herido a ese centro de salud, según informó, indignada, Carla Herrera, hija de la víctima.
"Murió porque se le reventó el hígado y sufrió una hemorragia. Y fue por negligencia de los médicos, por una mala praxis, porque tendrían que haberlo atendido en lugar de decirnos que nos lo lleváramos a casa. Ahora estamos muy mal por lo que pasó y más adelante vamos a ver si hacemos alguna demanda por el terrible daño que han hecho", dijo ayer Mario Avila, esposo de Carla Herrera. La causa de la muerte también fue confirmada ayer por fuentes judiciales.
Tal como había anticipado este diario, el accidente que terminó costándole la vida a Herrera ocurrió alrededor de las 20 del domingo en el cruce de lateral Sur de Circunvalación y Abraham Tapia, en Trinidad, Capital. A esa hora la víctima conducía una Econo Guerrero 90cc. hacia el Norte por Abraham Tapia con destino a la calle Estados Unidos, en Capital, donde vive su pareja Carmen Elizondo (68). En ese momento también, y en sentido contrario, circulaba el empleado judicial Juan Carlos Roduen (60) en un Peugeot 206. En la policía aseguran que el automovilista embistió prácticamente de frente a Herrera cuando intentó girar hacia la izquierda.
Tras el impacto, Herrera y Elizondo fueron trasladados al hospital Rawson donde al hombre le diagnosticaron un golpe en la cabeza y otras lesiones. Su pareja sufrió un gran corte en una pierna. La hija de Herrera asegura que luego de revisar a su papá, les aconsejaron llevárselo a su casa y que "no gastara en una persona así", en clara alusión a un supuesto estado de ebriedad de su padre.
Herrera partió hacia la casa de su hija en Chimbas alrededor de las 2.30 del lunes. Al llegar estuvo consciente y hasta le pidió a su hija que lo dejara, que se fuera a cuidar a sus nenas, que él iba a estar bien. La última conversación fue entre las 7 y las 7.30 del lunes, cuando el hombre se durmió, para siempre. Alrededor de las 10 de ese día, un sobrino suyo que dormía en una cama contigua, lo habló y entonces descubrió que ya su tío no tenía ninguna chance.

