El pizzero Jorge Carlos Barahona Zalazar (46) recibió este viernes una condena de 12 años y 6 meses de prisión al ser encontrado culpable del homicidio simple de su amante Hilda Tobares, de 65 años.
El crimen ocurrió la madrugada del 18 de diciembre del 2020 en el domicilio de la mujer en la Villa Ramos, en Chimbas.
Violento crimen
La autopsia reveló que fue atacada a golpes (posiblemente de puño) en el rostro y que luego la encaró con un cuchillo tipo serrucho hasta quebrarle la hoja, para luego tomar otro cuchillo de mayores dimensiones y culminar su sangrienta y letal tarea de aniquilar a su "amante". Seis cuchillazos le clavó en la espalda, atravesándole el deshabillé que la mujer vestía, preparada para un nuevo encuentro sexual que, al parecer, no existió. El resto de los puntazos se habrían concretado con otro cuchillo y le destrozaron el cuello y parte del pecho. Uno de esos cuchillazos fue tan profundo que le cortó una de las arterias pulmonares y por poco no le salió por la espalda, indicaron.
Las pruebas que lo complicaban
Tres vecinos que dijeron haber visto el auto del acusado en la casa de la jubilada en la Villa Ramos, Chimbas. Y la pericia para detectar la geolocalización de dos teléfonos cuyo uso atribuyó a Barahona y reveló que uno de esos aparatos estaba en la casa de la víctima momentos antes de que la mataran, fueron para el fiscal pruebas contundentes.
Además, sostuvo que la geolocalización reveló que Barahona mintió cuando declaró que esa noche, al salir de su trabajo, fue hasta una farmacia de la avenida Rawson y luego partió hacia el barrio Las Calandrias, Chimbas, a ver a su amiga Claudia Cristofolletti, que apoyó esa versión.
