Néstor Fabián ‘Púa’ Reyes (33) uno de los tres condenados por el resonante y misterioso caso ‘Yiyo’ Villafañe, el niño de 7 años sustraído en Rawson el 23 de octubre de 1997 y nunca más localizado, fue detenido ayer como uno de los posibles homicidas de la pequeña Uma Calvo Carrizo ocurrido el 5 de enero pasado. La beba tenía 3 meses cuando una banda de por lo menos 10 sujetos, llegaron en motos a la casa de sus padres en el barrio Huarpe, Pocito, y descargaron una furiosa balacera para saldar cuentas con uno de los tíos de la nena, según la Policía. Esa vez la beba fue usada como escudo pero una bala calibre 9 mm le atravesó la cabeza y fue su fin.

Según la Policía, el crimen de Uma fue el corolario más trágico de una larga historia de violentos cruces entre dos bandos por drogas: el de los Reyes-Díaz y el de sus supuestos rivales, entre los que se menciona a Pedro Guiñez (involucrado en el robo de drogas en el Juzgado Penal Federal) y su yerno, Nery Calvo, padre de Uma, también detenido por otras causas, incluidos los daños, saqueos e incendios cometidos como represalia en casas de sus supuestos rivales.

Reyes había sido condenado a 10 años por el robo de ‘Yiyo’ (a Mercedes ‘Piri’ González le dieron 12 años de prisión y 10 años a Carlos ‘Porteño’ Quiroga) y ayer fue detenido en la casa de su hermana en el barrio Las Lagunas, en La Bebida, Rivadavia. Lo apresaron policías de la Brigada Sur dirigidos por los principales Jorge González y Vicente Alvarez, y así se convirtió en el quinto apresado de su grupo: los otros son Eduardo ‘Chupa’ Castillo Morales (20), Gabriel Ramiro ‘Bibi’ Quiroga (30), señalados como partícipes del ataque. También están presos Juan Carlos ‘Carloncho’ Falcón (sería partícipe) y Nelson Javier Núñez (31), supuesto encubridor. De ese grupo aún son buscados Mauricio ‘Mono’ Reyes, su hermano Sergio ‘Checho’ Reyes y los tres hijos de este último, Claudio, ‘Roly’ y ‘Javi’ Díaz, precisaron.

El otro detenido ayer fue Franco Fernando Bustos (21), sindicado como compadre de los padres de Uma. Según los pesquisas, en el fondo de su casa del barrio Huarpe hallaron, enterrados, un revólver calibre 38 con 2 cartuchos, una vaina calibre 9 mm, 3 facas o puntas caseras. Y en una cocina a gas un revólver calibre 22. El juez Maximiliano Blejman resolverá.