El juez Agustín Lanciani (Sala I, Cámara Penal) condenó ayer a 16 años de reclusión al empleado fabril Sergio Fabián Orellano (50) por el intento de homicidio a cuchillazos contra su esposa Nancy Mabel Villegas (37): la mujer sufrió dos puntazos en el pecho (uno perforó la membrana cobertora de un pulmón) y otros dos cortes en su brazo izquierdo, que interpuso para defenderse de un segundo ataque. En su fallo, el magistrado dio por acreditado también que la tarde del violento ataque, ocurrido el 7 de abril del año pasado, Orellano cometió el delito de amenazas contra la víctima, sus dos hijos adolescentes y el abuelo de la mujer, que salieron en su defensa, informaron fuentes judiciales.
Así, el juez dio por acreditados los mismos delitos que en su alegato sostuvo el fiscal de Cámara Gustavo Enrique Manini, quien había pedido 17 años de cárcel para Orellano.
El fallo en cambio fue un revés para el defensor Faustino Gélvez. El letrado había argumentado que su cliente no quiso matar a su exmujer. Que si bien tomó en una mano dos cuchillos, los mismos estaban sin filo y los agarró de manera torpe: en forma de tijera. Y que esas armas la dañaron porque ella se abalanzó en plena discusión, iniciada por las bromas que él escuchó de sus amigos en una cancha de fútbol sobre la infidelidad de su ex, y porque ella le dijo que así como él podía tener otras mujeres, ella podía tener otro hombre.
Para el defensor, esa revelación conmovió de tal manera el ánimo de su cliente que lo llevó a actuar en estado de ‘emoción violenta’. Y por eso había pedido que lo condenaran, pero por el delito de lesiones graves atenuadas por la conmoción que había experimentado.
Al momento de los hechos, Orellano y Villegas llevaban 8 meses de separados. Entonces, ella vivía con sus dos hijos en la casa de su abuelo en Balaguer 439 Sur, Santa Lucía, y sobrevivía de changas de ‘modista’. La tarde del ataque, Orellano le pidió a su ex (esposa en papeles) que lo dejaran vivir allí porque le habían subido el alquiler, se marchó con su hijo menor a una cancha y al volver, casi la mató a causa de sus celos enfermizos.

