El domingo 14 de noviembre del año pasado, el subcomisario Miguel Ángel Carbajal fue hallado muerto en el interior de su casa por unos compañeros de la Policía Federal que habían llegado al lugar preocupados porque no atendía los llamados. El hombre había sido asesinado de un puntazo en el corazón. 

Para los pesquisas, no resultó difícil dar con el principal sospechoso, pese a los intentos de este para confundir a la Justicia. Nada menos que su hijo quedó en la mira, con evidencias más que conduntentes de ser el autor del atroz asesinato. 

En las últimas horas, se presentó la acusación formal para poder iniciar el juicio contra Paolo Carbajal por Homicidio agravado por el vínculo y alevosía. "Consideramos que con premeditación y a traición, obró para matar a su padre. Este joven de manera previa armó el plan criminal, algo extremadamente terrible, y con ciertas estrategias sorprendentes para un chico de 21 años, intentó ocultar su plan criminal", contó el fiscal Iván Grassi (UFI Delitos Especiales), a cargo de la investigación, en diálogo con Radio Sarmiento.  

El funcionario explicó que el acusado "hizo reconocimiento de zona y se ocultó en distintos hoteles hasta que lo ultimó". "Había un odio hacia el padre por múltiples motivos, y uno que pesaba sobremanera era que le atribuía responsabilidad por la muerte de su madre, que dos meses antes había fallecido por covid", añadió.

Grassi confirmó que solicitarán prisión perfetua. 

Hasta horas antes del crimen, Paolo vivía en Salta junto a sus hermanos y abuela materna.  Durante los días previos al asesinato, el joven le hizo creer a todos, incluida la víctima, que continuaba en aquella provincia pero la verdad es que ya estaba en San Juan alojado en un hotel con una identidad falsa.

La noche del homicidio, su celular lo ubica en la vivienda de su padre en la Villa Huarpe, Pocito. Una vez que "recibió"  la noticia de  la muerte, se hizo presente en el lugar y afirmó haber llegado a la provincia al enterarse de lo sucedido, algo que no era así. 

Además, también se corroboró que el detenido sacó pasajes a la provincia con tres fechas distintas, una de ellas, un poco antes del crimen.