Con sólo una llamada telefónica, unos delincuentes lograron engañar a una anciana y se apoderaron de 200.000 pesos. Sí, una mujer le llamó diciendo que era su hija y le pidió que reuniera toda la plata que tenía para cambiarla por dólares. La abuela cayó en la trampa e ingenuamente entregó esa importante suma de dinero a un sujeto que pasó a buscar el jugoso botín por el edificio en donde vive, en Capital.
Sospechan que alguien muy cercano a la familia, que sabía de la posible existencia de dinero en ese departamento, se aprovechó de la inocencia de Isabel Dávila de Garramuño, indicaron fuentes policiales. La mujer tiene 86 años y vive con su hija en un edificio de calle 9 de Julio, cerca de Caseros, en pleno centro capitalino.
Fuentes del caso indicaron que la anciana no recuerda a qué hora exactamente llamaron por teléfono a su departamento, pero supone que fue a media mañana, y que una voz femenina le dijo que era su hija. Incluso dio el nombre de ella, aseguraron. No trascendieron muchos detalles, pero se supo que esa mujer le pidió que juntara todo el dinero argumentando que había encontrado a una persona que iba a cambiarle los pesos por dólares. La abuela estaba convencida que hablaba con su hija y creyó todo lo que le decía esa extraña. Es más, le habría preguntado: “¿Nada más que tu plata?”, según la Policía. Y desde el otro lado, supuestamente, le respondieron “reuní todo lo que tengas”. Esa voz femenina también le aseguró que estaba muy ocupada en el trabajo y que por eso enviaría a un compañero para que buscara el dinero, señalaron.
Las fuentes indicaron que, al rato, un sujeto llamó por el portero del edificio al departamento de la abuela. Como no se podía abrir la puerta, la anciana de comedida le dijo que ella misma iba a bajar. Es así que la mujer mayor salió hasta planta baja y le entregó confiada una bolsa plástica con todo el dinero que la familia tenía ahorrado, explicaron. Según la Policía, eran 200.000 pesos en efectivo.
La pobre mujer nunca sospechó. Casi le da un ataque cuando llegó su hija, minutos después de las 14 del viernes. Y es que la abuela le preguntó si había cambiado el dinero por dólares y su hija le respondió que no sabía de qué hablaba. Entonces ahí descubrieron que le habían hecho “el cuento del tío”.

