La noche del 23 de octubre del año pasado la vida de la familia Tonella cambió drásticamente cuando el sostén de la casa Ricardo Daniel Tonella, un agente de policía de 39 años, murió tras ser atropellado en ruta 20, en Las Chacritas, 9 de Julio. Desde ese día se las arreglaron como pudieron hasta que el jueves su esposa cobró un seguro, pero esa plata y otros ahorros pasarían a las manos menos deseadas: la noche del domingo último, tres sujetos, uno encapuchado y dos armados, irrumpieron en la casa y arremetieron violentamente contra la viuda y un amigo de ella. No dudaron en golpearlos y en atar a todos, incluso a dos hijos menores de la mujer. Luego, llevaron a la viuda hasta su dormitorio, revolvieron todo y le sacaron su dinero: 40.700 pesos, según la policía. Aunque su hija dijo ayer que habían robado otros 3.000 en una alcancía y 8 celulares.
Eran las 22 del domingo cuando golpearon la puerta de la casa de los Tonella en el callejón Coria al Sur de ruta 20, en Las Chacritas, 9 de Julio. En ese momento, estaba la dueña de casa, Liliana Quiroga (39) con un amigo, César Luján (51, ayer demorado); veían televisión junto a Exequiel (13) y María Victoria (11), contaron en la policía. La hija mayor del matrimonio, Yésica Tonella (19), estaba en la casa de sus suegros cuando entraron a robar, dijo ayer la joven.
El jovencito fue a abrir la puerta y se topó con un arma apuntándole en el pecho. Según la policía, eran tres sujetos (uno habría actuado a cara descubierta) que se encargaron de reducir a todos los que había en la casa: a Exequiel le taparon la cabeza con un guardapolvos y lo ataron de pies y manos en su cama. Y al resto los maniataron en el piso, dejando en claro que no dudarían en usar la violencia para conseguir lo que buscaban: a la viuda le pegaron dos cachazos en su cabeza y le produjeron un corte. Al hombre, también lo golpearon y le provocaron un profundo corte en la muñeca derecha, dijeron en en la policía.
Luego, uno de los malvivientes levantó ensangrentada a la dueña de casa y la llevó hasta su habitación para que le entregara el dinero, mientras los otros vigilaban al resto, contó su hija. Una vez que la viuda les dio la plata los delincuentes huyeron -al parecer- en un Fiat Uno de color rojo, precisaron en la policía.
Después, las víctimas se desataron y el jovencito llevó a todos en la vieja Rastrojero de su padre hasta la comisaría 31ra., precisó la joven.
Como los ladrones revolvieron sólo la pieza de la mujer y no se preocuparon en llevarse otras cosas como un microondas o una moto nuevas, los policías estaban convencidos de que los delincuentes sabían que la mujer había cobrado el seguro por la muerte de su marido, situación que en la investigación aparece como un dato que no fue difícil de conseguir, pues la víctima habría anunciado a sus vecinos que cobraría.
"Estoy muy enojada con mi mamá porque al que veía le contaba del dinero. Esa plata era de mis hermanos y para comprar una casa y lo único que quiero es que la recuperen", dijo ayer dolida Yésica Tonella.

