Cinco encapuchados armados asaltaron el jueves en la noche a tres clientes y seis empleados de un supermercado ubicado en el interior del barrio Universitario, en Capital. Algunos de los malvivientes obligaron a las víctimas a tirarse al piso mientras sus cómplices sacaban el dinero de las dos cajas registradoras del local. Una pareja que estaba entre las góndolas eligiendo productos también fue atacada por los ladrones. A esas personas les llevaron algo de dinero, sus dos celulares y llaves. Luego de cinco minutos, los malvivientes escaparon del negocio con 1.000 pesos y los aparatos en un remís que los esperaba afuera del comercio, precisó Zulma Cordero (42), encargada del mercado y una de las víctimas del robo.
Según Cordero, eran las 21.15 y faltaban unos minutos para que cerraran el local ‘Super Market’, ubicado desde hace 12 años en la esquina de Esteban Echeverría y Santa Fe, cuando ingresó la banda. Los malvivientes habían cubierto sus rostros con pañuelos y gorras, y encañonaron a tres clientes, dos cajeras, un carnicero, un vendedor de fiambres, un cadete y a Cordero, explicó la mujer.
‘Estaba en la parte de atrás cuando escuchamos que entraron los ladrones gritando. Todos tenían armas y parece que sólo buscaban plata. Fue de terror, pero por acá esto no es nuevo. Hace unos días asaltaron un negocio de acá cerca’, dijo la encargada.
Parte de la banda redujo a las dos empleadas que estaban en las cajas y a un cliente, quien aprovechó un descuido de los asaltantes para tirar debajo de una estantería su billetera. En ese momento, otros ladrones encararon a una pareja que estaba en otro sector del mercado y le sacaron dos celulares, plata y las llaves de su casa, explicó Cordero, quien agregó que a todas las víctimas las hicieron arrojar al piso y que se llevaron un celular que era del local.
Mientras eso sucedía adelante, el cadete aprovechó para meterse a la cámara frigorífica para llamar a la Policía. Uno de los delincuentes vio esa maniobra y les gritó a sus compañeros para que se fueran, no sin antes sacar 1.000 pesos de las registradoras. El asalto duró apenas unos minutos y con el botín en mano, la banda fugó en un remís (lo vio un vecino) que los esperaba afuera, contó la encargada.

