Habían pasado unos minutos de las 8 de ayer, cuando Roberto Carabajal abrió su gomería en avenida Benavídez -Chimbas-, y extrañó la ausencia de Abel, su hijo mayor, quien pasaba todas las mañanas a visitarlo en el remís que hacía poco que manejaba. El joven no llegó, entonces el hombre se preocupó y le llamó varias veces al celular. No hubo respuesta. Al rato, un pariente se acercó a la gomería y le dio la peor noticia: Abel había fallecido en un violento choque sobre la ruta 40, entre calle Rodríguez y Centenario, Chimbas. Al parecer, el remisero quiso rebasar a otro rodado y se topó de frente con un camión. El impacto fue tal, que el pesado vehículo siguió su alocada carrera y quedó en el bajo. Mientras que el auto terminó destrozado y con el chofer sin vida, dijeron en la policía.

La víctima fue Abel Angel Carabajal Alvares, un chef de 27 años, el mayor de cuatro hermanos y que en dos meses más iba ser padre, contó Roberto Carabajal, su padre, quien agregó que hacía un mes que su hijo trabajaba por las noches en la empresa "Rampa Remís", porque no había podido conseguir trabajo de cocinero y necesitaba ganar dinero para mantener a su futuro hijo.

Alrededor de las 6,20 ocurrió el choque, frente al Club Centenario Olímpico. A esa hora, Carabajal circulaba en un Renault Logan al Norte por ruta 40. Tanto en la remisera como sus familiares, no sabían a dónde se dirigía. Lo cierto es que allí se topó de frente con un Mercedes Benz 1933 con batea de la firma "Onix", que viajaba a San Luis a traer arenilla para la fábrica de vidrio. Ese vehículo era guiado por Héctor Horacio Amarfil (41 años, sufrió heridas leves), según la policía.

Informalmente, Amarfil habría dicho que el remisero se abrió para rebasar a otro vehículo y fue allí que chocaron. El camionero se tiró a su derecha para esquivarlo, pero el Logan lo impactó en la óptica izquierda, dio unos trompos, luego pegó en una farola y quedó en el costado Este. En tanto, el camión siguió unos metros hacia el bajo del costado Oeste y de milagro no volcó.

Luego, un grupo de bomberos, al mando del oficial subinspector Néstor Riveros, sacaron de entre los hierros retorcidos a Carabajal. El joven estaba malherido y cuando lograron rescatarlo, notaron que por él ya no había nada que hacer.