Esa noche, como que Zulma Rodríguez presintió algo malo. ‘Le pedí que no saliera, que se quedara’, contó la mujer, pero su hijo Marcelo le contestó que ‘ya volvía’. De ahí no supo más nada de él, hasta que minutos después de las 4 de la madrugada llegó un sobrino suyo a su casa y les avisó que a unos 50 metros de ahí había una persona tirada con su moto al costado de la calle. Zulma no salió; sí su marido, que caminó hacia ese lugar intrigado para ver qué pasaba. Cuando se acercó, reconoció la moto dañada y también al herido: era su propio hijo, Marcelo, que tenía toda la cabeza lastimada y estaba casi moribundo.
Marcelo Fabián Ibáñez (18) fue encontrado por su padre Ramón Ibáñez y su primo Carlos la madrugada del 24 de febrero último, sobre el lado Norte de la calle Hipólito Yrigoyen entre ruta 20 y 12 de Octubre, en La Legua, Santa Lucía. Tenía graves heridas en el cráneo, tras haberse estrellado con su moto Gilera 125 contra un árbol. Fue tan fuerte el golpe que partió el casco, explicó su madre. Esa noche había estado con unos amigos y se sospecha que volvía a su casa cuando se accidentó solo.
El joven, que trabajaba como acompañante de su primo camionero, entró a Terapia Intensiva del Hospital Rawson ese día y desde entonces no mostró mejoría. Ayer, dejó de existir.

