Mario Castro (22) tuvo una suerte poco usual en estos días: luego de quedar en la mira como principal sospechoso de haber asestado los 20 cuchillazos que terminaron con los días de Juan Carlos Pérez (72) en su casa de Rawson, el 4 de mayo pasado, se fue a Buenos Aires y consiguió trabajo, dijeron fuentes policiales.
“Lo atraparon el domingo. Estaba viviendo en una casa de La Tablada (partido de La Matanza) y trabajaba en un taller metalúrgico en la zona de Barracas (Capital Federal). Hay pruebas que lo complican en el homicidio y es un sujeto capaz de hacer algo así, porque está señalado en otros robos en los que las víctimas fueron heridas a puntazos”, informó ayer un jefe policial.
Castro cayó luego de una minuciosa investigación de los pesquisas de Homicidios de la Brigada de Investigaciones, quienes lograron reconstruir el camino que había tomado tras su escape. Y los datos fueron corroborados con la captura del sujeto en Buenos Aires.
¿Por qué sospechan de Castro? Porque era la actual pareja de Melisa Sánchez (24), la joven con la que se lo veía con más frecuencia al anciano, pues limpiaba su casa, hacía las compras y hasta manejaba su auto, un Renault Clío (robado y luego abandonado). Es más, muchos en el vecindario la consideraban una suerte de novia de la víctima.
Hasta ahora se supone que Pérez fue ultimado con fines de robo (además del auto, le habían llevado un rotomartillo y un TV) el viernes 1 de mayo, aunque recién fue hallado el lunes 4, cuando un vecino percibió el fétido olor en la casa del anciano en Sebastián Elcano 365 Este, Rawson, y le avisó a uno de sus hijos.
Las principales sospechas recayeron entonces en la “novia” de Pérez, Melisa Sánchez, y el sujeto con el que realmente estaba relacionada la chica, Mario Castro.
Sánchez desapareció de los lugares que frecuentaba tras el crimen, pero el 14 de mayo resolvió entregarse.
Se supone que la captura de la pareja aliviará la suerte de otros detenidos que hubo por el caso.
