
El juez de Instrucción Guillermo Adárvez liberó ayer por falta de pruebas a Juan Ramón "Cunta" Sosa (40), uno de los dos detenidos que hubo por el impresionante crimen de Yamila Pérez (25). La joven era madre de cuatro chicos, adicta y se prostituía; la hallaron en un basural de Chimbas el pasado 17 de junio, muerta de 8 cuchillazos, sin sus brazos y sin la piel de su rostro, nuca, espalda y cuello, como si la hubieran "faenado". La decisión del magistrado ocurrió un día después de que el otro detenido por el caso, Evaristo Luiciano Molina (69 años, jubilado) confesara que la había matado porque le pedía plata para no delatarlo por segunda vez con su mujer y que ésta no lo echara para siempre de su casa en el barrio Costa Canal I, Capital, pues la primera vez ya lo había dejado afuera.
Antes de confesar ante el juez, Molina les había relatado a Sosa y otros presos, con algunos detalles, cómo y por qué había decidido matar a Yamila.
