La investigación que complica a seis empleados de Emicar (el organismo que otorga licencias de conducir) y a otros cuatro sospechosos de integrar al menos un grupo dedicado a comercializar carnet para conducir falsos, derivó en graves imputaciones. Según fuentes judiciales, el juez federal Leopoldo Rago Gallo tiene en la mira a los imputados, como sospechosos de participar en los delitos asociación ilícita, malversación de caudales públicos (Emicar opera con el Gobierno), estafa, falsificación de documentos, uso de documento falso e inserción de datos falsos en un documento público, precisaron.
El problema de los carnets truchos comenzó a detectarse a fines de 2012. Y al cabo de un poco más de un año, policías de la delegación local de la Policía Federal, establecieron la existencia de por lo menos un grupo que, al parecer, trabajaba en conexión con empleados de Emicar. Todos cayeron el jueves pasado.
La sospecha que desde el interior del organismo se filtraban los datos de los reprobados en el examen hacia por los menos dos barrabravas de Sportivo Desamparados que, a su vez, pasaban esa información a otros para fabricar los plásticos truchos. No se descarta que estos hinchas trabajaran también con una pareja de sospechosos de Albardón, que traspasaban esos datos a una mujer de Buenos Aires para que hiciera allí los carnets.
Hasta ahora, los imputados que declararon negaron su vinculación al caso.
