El caso del chico de 12 años que desapareció el sábado último en Santa Lucía dio ayer un giro importante: pasó de ser considerado una supuesta fuga de hogar a ser investigado como una presunta maniobra delictiva en su contra y en contra también de la Policía y la justicia. En concreto, en el Tercer Juzgado Correccional, a cargo de la juez Mónica Lucero, sospechan que alguien puede estar ocultando al niño de los investigadores que intentan localizarlo. Tal es el celo puesto en el caso, que la juez citó a familiares, una maestra y una vecina del niño a atestiguar en el Juzgado.

El enigma sobre la suerte del chico obligó a que el ministro de Gobierno Adrián Cuevas, convocara al Consejo de Seguridad, para que Gendarmería y la Policía Federal se sumen a la Policía provincial en la búsqueda de ese menor visto por última vez cuando salió con intención de jugar con un amigo en Villa Angelita.

Luego de cuatro días de rastrillajes sin éxito, la juez Mónica Lucero hizo lugar al pedido de la Asesora de Menores Patricia Sirera para que la desaparición de Ariel Fernando ‘Peti’ Tapia se investigue como un presunto delito: ‘entendí que se ajustaba más a la situación que prescribe el art. 149 del Código Penal (habla del ocultamiento por parte de alguien de un menor de 15 años), porque habiendo sido pública la difusión de la desaparición de este chico, alguien podría eventualmente saber de su paradero y no decir nada’, señaló Lucero. Y agregó que ‘en función de ello convoqué a la fiscal Silvina Gerarduzzi, al ministro de Gobierno, Adrián Cuevas, al jefe de Policía, José Orlando Luna, a la asesora de Menores y al comisario mayor Julio Vázquez a los fines de coordinar acciones en la búsqueda del menor. Ojalá aparezca en la casa de un amigo porque ya son muchos días y ojalá que esto sirva como disparador para que cuando una mujer vaya a la Policía a denunciar que fue golpeada, violada o su hijo desapareció, sea escuchada’.

Por la mañana, en el Centro Cívico el ministro de Gobierno dijo en conferencia de prensa que ‘se manejan varias hipótesis y no hay que descartar ninguna. No es un caso simple y hay que darle la importancia que se merece. Es preocupante por los días que tenemos sin saber del paradero del menor’.

No obstante, en el Gobierno creen que la desaparición del niño está vinculada a un conflicto familiar. En estos días también se manejó la versión de que el caso podría ser una maniobra ligada al narcotráfico o a un secuestro, pero esas hipótesis no tienen sustento para la Policía.

Mientras la búsqueda continúa, ayer la juez Lucero tomó declaración a siete personas, entre ellas Alejandra Silva y Juan Tapia, la madre y el abuelo de Ariel, para conocer cómo era su entorno y de ser así, si tuvo algo que ver en su desaparición.