La investigación por el crimen de Ariel Tapia se prolonga más y lo que se deja entrever es que las expectativas del juez están puestas en el informe pericial de los teléfonos usados por los allegados al niño. A siete meses de la muerte del chico de 12 años, los análisis realizados en Salta de las muestras tomadas en el cadáver y el lugar donde lo hallaron, parecen no haber revelado hasta ahora indicios suficientes como para incriminar a algún sospechoso; por lo que la clave podría estar en el informe de los cruces telefónicos.
El caso estuvo enredado de la noche misma del 1 de diciembre de 2012, cuando Ariel desapareció misteriosamente en Villa Angelita, Santa Lucía. La falta de testigos, la deficiente investigación policial a la hora de buscar al niño y los cinco días que pasaron hasta que hallaron su cuerpo putrefacto dentro de una heladera abandonada, a 60 metros de su casa, complicaron el panorama.
Desde el principio, el juez Benito Ortíz y los investigadores policiales centraron sus miradas en el barrio y en especial sobre el entorno del chico. De hecho, detuvieron a la madre y al hermano mayor de Ariel, al concubino de la mujer y hasta un vecino que declararon casi como sospechosos. Es verdad que hubo contradicciones entre los familiares, por ejemplo, la hora que llegó la madre o acerca de la herida que Ariel presentaba bajo el mentón (uno dijo que era de vieja data, otro afirmó que no tenía nada), pero la realidad es que no hay pruebas para imputarles el crimen, revelaron fuentes judiciales.
Tampoco surgió nada certero por el lado de la pericias. El envío al laboratorio forense de Salta de decenas de muestras tomadas, hizo albergar la esperanza que el caso podría resolverse a partir de los análisis forenses y el posible descubrimiento de rastros del homicida. Lo único concreto fue que se confirmó que Ariel murió por asfixia, dando paso a otra hipótesis que hoy tiene fuerza en el Juzgado: que alguien golpeó al chico, provocándole esa herida en el mentón y dejándolo desmayado, que luego lo metió en esa vieja heladera creyendo que estaba sin vida y que finalmente fue la falta de aire lo que le provocó la muerte.
Aunque el juez Ortíz guarda hermetismo en relación a los resultados periciales, por el momento aparentemente no encontró un indicio cierto que incrimine a alguien por el lado de las prendas y elementos que se llevaron a Salta. Ahora, las expectativas estarían en las pericias que se realizan en Jujuy sobre los celulares secuestrados a los allegados del chico, para saber si existieron cruces de llamadas o mensajes esa noche o algún dato comprometedor, comentó un investigador. Pero para eso habrá que seguir esperando y el juez no tiene más alternativa; la muestra está en que pasaron ya 7 meses desde que ocurrió el crimen y se sigue navegando en las dudas dentro de la causa.

