La versión policial es que fue un jefe de la fuerza quien avistó a la sospechosa en la calle en plena madrugada, llamó al 911 y que desde allí se pidió a un móvil del Comando Radioeléctrico llegar hasta el lugar para constatar quién era esa mujer con borceguíes, pantalón de combate, cinturón y camisa idénticas a las usadas en la policía. Cuando los uniformados llegaron a las 3.15 de ayer, la mujer caminaba por Pedro de Valdivia rumbo al Este, antes de llegar a Alem, en Capital. Apenas la entrevistaron negó ser policía, pero aseguró que cumplía funciones de vigilancia para una empresa de seguridad privada de Rawson cuyo dueño es de apellido Zárate. Sin embargo, sus argumentos se vinieron abajo cuando los uniformados al mando del oficial Menseguez pidieron precisiones sobre el lugar que custodiaba y entonces -precisaron- dijo que era una casa de la zona, sin precisar cuál. Según la policía, eso fue suficiente para llevarla detenida hasta la comisaría 3ra. de Trinidad, donde se le inició una causa contravencional por usar ropa igual a la de la fuerza, antes de ponerla en libertad.
Ahora, esa falta podría costarle un castigo de entre 50 y 300 litros de nafta, trabajos de utilidad pública o entre 15 y 30 días de arresto luego de dar su versión ante el juez Enrique Mattar. Pero en la policía planean abrir la investigación hacia el campo delictivo, porque tratarán de confirmar si la mujer (identificada como Andrea Manrique, 34 años) es la misma por la que ya se recibieron muchas quejas, al menos en forma anónima, por presuntos pedidos de coima en la calle sufridos por varias personas, dijeron las fuentes. Para eso serán claves las denuncias de las víctimas y los reconocimientos que se hagan de la mujer.

