’Estábamos por cerrar cuando vi a dos tipos entrando por el portón. Mis hijos estaban al lado mío y yo salí corriendo adentro para avisarle a mi marido. Lo que no sabía es que otros dos tipos habían entrado por mi casa y le estaban pegando a mi marido. Ya son como 15 las veces que nos asaltan en 9 años y no sabemos qué hacer para que no nos pase de nuevo’. Aún shockeada, Andrea Cerezo (33) relataba el violento ataque que sufrió ayer en su casa de Pocito a manos de una banda compuesta por al menos 5 delincuentes, quienes les robaron unos 200.000 pesos. Los ladrones golpearon con sus armas la cabeza de Rodolfo Álvarez (38), esposo de la mujer, y los encañonaron junto a 2 hijos (de 11 y 9 años) y un pariente antes de huir en un auto con el dinero, precisaron las víctimas.

Si bien Cerezo estimó que les llevaron esa importante suma, algunas fuentes del caso dijeron que la cifra podría alcanzar los 500.000 pesos. Todo ocurrió ayer a las 13.30 en la casa de la pareja en calle Vidart, entre calles 7 y 8, Pocito. Allí, funciona un supermercado que atiende la familia. Cerezo contó que salió del negocio y se sentó junto a sus hijos en un salón que están construyendo, mientras esperaba que su esposo cerrara. Ahí aparecieron los malvivientes. Dos de ellos entraron por el comedor y se encontraron con el comerciante. Rodolfo explicó que los enfrentó y que le pegaron sin parar en la cabeza. Al caer, le dieron varias patadas en las costillas.

Mientras eso sucedía, Andrea atravesó a los gritos por el comercio hacia el comedor para avisarle a su marido, pero ya era tarde: Álvarez estaba tirado y ensangrentado y ella terminó maniatada. Su hijo de 9 años corrió a una cámara frigorífica que tienen en el fondo a avisarle a su tío del robo y cuando el hombre fue hacia adelante, también fue reducido. Luego, los ladrones escaparon con los 200.000 pesos que sacaron de la caja registradora y del interior de la casa. ‘La plata era para pagarle a proveedores’, dijo la mujer. En tanto, Álvarez disparó: ‘Me indigna la vida de mier… que estamos viviendo. Entran, te parten a palos, te golpean como se les da las bo… y encima no sabés si te van a hacer ca… un niño’.