El juez de Instrucción Guillermo Adárvez liberó por falta de mérito al protesista dental Daniel Echegaray (41), luego de indagarlo como supuesto autor del homicidio agravado por alevosía de su propio bebé, Sair Bustos, quien tenía 3 meses y 6 días cuando sufrió una muerte violenta (asfixia por sofocación) en Rastreador Calívar 96 Sur, Rivadavia, el 8 de noviembre de 2011, dijeron fuentes judiciales.
Bustos pasó 18 días detenido y aún sigue ligado al caso, porque el magistrado pretende despejar, con pruebas firmes, las dudas que hasta ahora hay sobre la muerte del pequeño, precisaron.
¿Por qué duda? básicamente por las variaciones en el relato de los hechos realizados por la propia madre de la criatura, Cinthia Bustos (22), y la falta de correspondencia entre esos dichos con la prueba científica: el resultado de la autopsia en el cadáver, dijeron.
Hasta ahora hay tres declaraciones de la denunciante realizadas el 14 de noviembre de 2011; el 30 de noviembre de ese mismo año; y el 18 de octubre último.
En su primera versión, Bustos atribuyó indirectamente la muerte de su pequeño, a un accidente doméstico cuando le daba de mamar y sufrió un ataque de epilepsia.
En su segundo relato aseguró que fue golpeada por Echegaray, incluso cuando estuvo embarazada, y dijo que su hijo murió ahogado con leche luego de que su pareja se lo quitara cuando le daba de mamar y, tomándolo de los tobillos, lo ‘bamboleara’ hasta hacerlo ‘rebotar’ dos veces contra el cochecito y al menos una vez más sobre la cama.
En la última declaración, ya ante el juez, reiteró los supuestos malos tratos de Echegaray en su contra, y otra vez modificó sus dichos sobre la mecánica de la muerte: afirmó que su bebé murió por los golpes y porque su concubino le apretó el cuello y la nariz, indicaron fuentes judiciales.
Sin embargo la versión de la joven sobre el violento proceder de Echegaray, no es correlativa con la autopsia. Según voceros judiciales, el médico forense sólo detectó una lesión leve en la parte superior de la frente del niño y ninguna otra más, interna ni externa, principalmente en su cuello o nariz. Tampoco halló restos de leche en su estómago, pulmones ni vías respiratorias.
Ante el juez, Echegaray se negó a dar su versión pero aquella vez había dicho que estaba en su consultorio cuando escuchó un estruendo, encontró a su mujer con un ataque y al niño en el piso, por lo que le hizo respiración boca a boca.
Ahora, el magistrado debe resolver cómo termina el caso.
