El boxeador Rodrigo "La Hiena" Barrios dijo ayer en los tribunales marplatenses que no le alcanza la vida para pedirle perdón a la familia de Yamila González, la embarazada que murió durante el accidente que él protagonizó el 24 de enero pasado en Mar del Plata, y aseguró que se siente "muy arrepentido" por lo sucedido.
Con el pelo rapado y acompañado por dos guardaespaldas, el pugilista se presentó ayer en la mañana en los tribunales de Mar del Plata donde terminaron de realizarle los estudios psiquiátricos ordenados por la Justicia.
Los análisis de los peritos de la Suprema Corte de Justicia Bonaerense, que procuraron determinar si Barrios es imputable, habían empezado el viernes pasado cuando el acusado, después de pasar 12 días preso en Batán, fue excarcelado por la Cámara de Apelaciones y Garantías de Mar del Plata, favorecido por no tener antecedentes y por estar imputado de un delito excarcelable. Sin embargo, el juez de Garantías, Juan Francisco Tapia, le prohibió al boxeador salir del país, que entregara su pasaporte y que se ausentara de su domicilio -fijado para después de los peritajes en la localidad bonaerense de Tigre-, por más de 24 horas sin autorización.
Ayer en los tribunales marplatenses, "La Hiena" dijo brevemente: "Estoy muy dolido, estoy muy arrepentido" y agregó que "mi abogado está gestionando para que me pueda reunir con la familia de Camila (sic)".
Finalmente, consultado por si le pedirá perdón a los familiares de la joven fallecida, el boxeador manifestó: "No me alcanza la vida para pedir perdón".
Con respecto a los primeros resultados que dieron los estudios psiquiátricos, el abogado del boxeador, José Vera, comentó que Barrios es una persona imputable, porque comprende la criminalidad de sus actos y dirige sus acciones. Y aseguró que es un "disparate" pensar en un cambio de carátula pedido por la querella a homicidio con dolo eventual, castigado con hasta 25 años de prisión. Hasta ahora, los peritajes arrojaron que la camioneta BMW no tenía desperfectos y dieron negativo los estudios de alcoholemia y toxicológicos sobre la sangre y orina del acusado, pero las víctimas pidieron un ADN porque dudan de esos estudios.

