Ni era obra de una gran banda ni de un ladrón experto. Tampoco un plan tan perfecto, o la maniobra puntillosamente estudiada que todos imaginaban para tamaño golpe. Simplemente, la osadía de una ex empleada doméstica que, supuestamente en compañía de su pareja, quiso cobrarse alguna posible vieja deuda con su patrón robándole la plata que sabía tenía escondida en su departamento céntrico. Eso fue todo lo que pasó con los 300 mil dólares sustraídos al dueño de Full Time Motos. Y la policía lo descubrió a pocas horas del hecho, cuando dio con el novio de esa chica en Pocito, y después con ella en una calle de Rawson cargando un bolso con 200 mil dólares y 16 mil pesos, al parecer preparando la fuga hacia Mendoza.
La aventura le duró poco a Cristina Paola Segura, de 26 años, y a su novio Mariano Antonio Amante, de 22; por ahora los dos únicos y principales sospechosos del impresionante robo de alrededor de 300 mil dólares -ahora se dice que sería una suma menor-, según fuentes judiciales. Los policías de la sección Robos y Hurtos de la Brigada los detuvieron ayer en la madrugada, y con eso estaría esclarecido el gran golpe dado el miércoles a la tarde al empresario Julio Calivar en su departamento, en un edificio de Rawson al 63 Norte, Capital.
Mucho tuvo que ver el olfato policial. En principio, los investigadores sólo manejaban que un vecino alcanzó a ver a una mujer rubia, pelo corto, por el sector del edificio donde vive Calivar. Pero claro, no sabían quién era y si iba con otra persona. Podía ser alguien del entorno de la víctima, o una banda delictiva que contaba con datos de un "entregador". El dinero había sido sacado de una conservadora donde estaba oculto. Partieron de la premisa que él o los ladrones conocían los movimientos de Julio Calivar, dueño de la firma Full Time Motos. Así, el subcomisario Carlos Vallejo y sus hombres empezaron a despuntar y la mirada recayó en la gente cercana al empresario. Hasta averiguaron sobre su actual empleada doméstica que se retiró del departamento a las 17 del miércoles, pero no le encontraron nada. También hicieron preguntas por otras personas y tampoco surgieron pistas. Entonces fueron para atrás, hacia algún ex allegado a Calivar. Así surgió el nombre de Cristina Segura, quien realizaba la limpieza en el departamento de Calivar y hace casi un año no trabajaba ahí. "Tengo entendido que esa chica se fue en buenos términos", explicó Mario Bustos, abogado del empresario. Por el contrario, unos policías comentaron que supuestamente Calivar echó a la joven por un faltante de dinero en su casa.
En los primeros minutos de ayer, los investigadores empezaron a tener datos de la chica, su domicilio y establecieron que tenía un auto Hyundai blanco. Eso ya era sospechoso, pues es un auto costoso. Lo que no encajaba era que la describían de pelo largo y negro, cuando a la mujer que vieron en el edificio era rubia. Igual los policías se arriesgaron, y con el respaldo del jefe de Policía, Miguel González y el juez Leopoldo Zavalla Pringles, allanaron ayer a las 3 el domicilio de Segura en la Manzana O del barrio Salvador Norte, en Pocito, de acuerdo a datos del caso. Los padres dijeron que no vivía ahí, después que había salido. Eso acrecentó la intriga, pero no hallaban nada comprometedor en la vivienda. Cuando menos lo esperaban, los policías que estaban en la vereda vieron venir un auto blanco. Era el Hyundai de Segura que, curiosamente, giró de forma inesperada y empezó a alejarse rápidamente. Los policías de civil salieron a perseguirlo. Interceptaron al coche a las tres cuadras. Adentro encontraron a Mariano Amante, el novio de Segura, reveló una fuente del caso. Ella no estaba, pero en el interior del auto habían herramientas como una sierra y una barra de hierro, describió un jefe policial. También estaba la cartera de Segura, señal que la muchacha andaba con él.
Amante habría intentado despistar a los policías. En ese instante, sonó su celular. Supuestamente era Segura que le decía que se apurara, que lo esperaba en Mendoza y Doctor Ortega, contó un investigador. En ese instante, el oficial principal Héctor Oyola, el oficial subinspector Gustavo Céspedes, el cabo Carlos Muñoz y el agente Juan Gatica partieron para esa zona. La chica no estaba en el lugar mencionado, entonces empezaron a dar vueltas. Sobre Mendoza y Sívori, frente a una estación de servicio, vieron a una chica rubia y de pelo corto caminando con un bolso. Se acercaron a mirarla y la pararon. Ella dijo llamarse Paola Fernández, pero no le creyeron. No tenía documento, de modo que la retuvieron. Cuando llegó una mujer policía la llevaron al baño de la bomba de nafta y ahí la requisaron. O sorpresa, en el bolso tenía fajos y fajos de dólares y otros tantos billetes en moneda nacional. Era la mujer que buscaban, la ex empleada de Calivar.
Dicen que la chica no se inquietó y de vez en cuando largaba una sonrisa irónica como de resignación. Las pruebas eran irrefutables: en el bolso llevaba 208.602 dólares, de distinta denominación, y 16.000 pesos, de acuerdo al conteo que hizo luego el subcomisario Carlos Vallejo con el veedor judicial. En la cartera, dentro del Hyundai, encontraron 700 pesos.
Ella y su novio no dijeron nada, pero -según la policía- todo indica que planeaban fugarse en el auto a Mendoza. El error fue, aparentemente, que la chica no cargaba su documento o no llevaba ropa, y por eso mandó a su novio de regreso a su casa en el Bº Salvador Norte. Ahí se topó con los efectivos de Robos y Hurtos y los descubrieron.
En la policía explicaron que, en base al secuestro, existía la presunción que no eran 300 mil dólares lo robado, sino menos.
Mario Bustos, abogado del empresario, ratificó que "Julio (por Calivar) denunció esa suma como algo aproximado o global", pero luego reconoció "a lo mejor es un poco menos. De todas formas es importante lo que recuperaron, y aunque falte un poco, Julio está inmensamente agradecido con la policía. Ahora, jamás se hubiera imaginado que esta chica le robaría". Ayer, la policía seguía haciendo allanamientos en busca de más plata.

