"Fue una batida", dice Nicolás Díaz, sin titubear. Otra sospecha no hay. A dos días de que vendiera su Renault Kangoo, le cayeron dos delincuentes armados a su casa en Rawson y poniéndole un revólver a su hijo de 4 años, lo amenazaron diciéndole: "dame la plata de la camioneta". A Díaz le rompieron la cabeza, después lo encerraron junto a su mujer en el baño y los asaltantes escaparon con 20.000 pesos y sus celulares. El atraco fue una maniobra calcada a otros hechos registrados en las últimas semanas, como los dos asaltos que sufrió el comerciante Sebastián Chatard y su familia en su casa de Santa Lucía en sólo tres días.
Era la noche del sábado cuando esos dos desconocidos entraron a la vivienda de los Díaz en la manzana G del Bº Los Lagares, en General Acha al sur de calle 5, señaló la policía. Cecilia Benavídez (32) miraba la televisión mientras controlaba, a través de la puerta entreabierta, a su hijo Mateos (4) que jugaba en la vereda, relató Díaz.
De pronto irrumpieron por esa puerta a dos sujetos, uno de los cuales traía en un brazo a su hijo. Primero arremetieron contra la mujer. La mujer llamó asustada a su marido Nicolás Díaz que estaba en el dormitorio. El ladrón que tenía al niño, entonces encaró hacia la pieza y enfrentó a Díaz. "Fue una situación complicada. Me dijo directamente: dame la plata de la camioneta. Y corrió el percutor del arma y le apuntó a mi hijo. No podía hacer nada. Me ordenó que me tirara al suelo y ahí me pegó en la cabeza", relató el dueño de casa, que sufrió un corte en el cuero cabelludo. El muchacho es repositor de una firma que trabaja para Quilmes.
Al ver que su nene y su mujer estaban en peligro, Díaz decidió entregarles los 20.000 pesos que le quedaban por la venta de su Renault Kangoo. La había vendido el jueves. Fue así que fue hasta un aparador y sacó los billetes escondidos en una lata de leche para dárselos. Los ladrones llevaron a Díaz y a su esposa al baño y los encerraron, mientras se quedaron con el niño. El propio Díaz luego rompió la puerta para salir, pensando que se habían llevado al pequeño, pero sintió alivio cuando encontró a su hijo solo en el comedor.
