Un taxista casi hace el último viaje de su vida. Dos pasajeros que resultaron ser asaltantes, lo llevaron ayer de madrugada del centro de la Capital a Pocito y le hicieron vivir una pesadilla. Uno de los ladrones comenzó a pegarle al chofer y le metió 8 puntazos, tajeándole la cara y el cuello. Después le quitaron el dinero, la radio y lo metieron casi desnudo en el baúl de su coche. No todo terminó ahí, porque se llevaron el auto con él adentro y con rumbo incierto. "Pensé que no volvía más a mi casa", confesó asustado el taxista. Nada de eso pasó gracias a que alcanzó a pedir ayuda y sus compañeros salieron a buscarlos, lo que hizo que los delincuentes abandonaran el auto en una zona rural.

Duilio Armando Benítez, un jubilado de 64 años que maneja el taxi de su hijo, daba vueltas en la fría madrugada de ayer por el centro buscando pasajeros. Iba por calle Santa Fe a eso de las 0:30 cuando observó a dos muchachos haciéndole señas frente al Hospital de Niños. "Me pararon y me preguntaron cuánto les cobraba hasta República del Líbano y España. Les dije el precio. A veces no soy de levantar gente de la calle, y lo dudé, pero se veían amables. Además hacía mucho frío, por eso los llevé’, relató.

Tomaron por avenida Rawson al Sur. Al poco andar, los sujetos le ordenaron que cambiara de rumbo y fuera a Villa Huarpes, Pocito. "Ahí, empecé a sospechar. Me hacían preguntas de cómo me comunicaba con la base y otras cosas. Me di cuenta que quería robarme", dijo Benítez, quien accionó la alarma que tiene en su radio para dar aviso a sus compañeros. De poco sirvió, porque para entonces estaban en un calle oscura y deshabitada de Villa Huarpes. "Venía pensando en tirarme el auto y cuando quise hacerlo, el hombre que iba atrás me agarró", describió el taxista. Ese sujeto comenzó a pegarle. Después sintió el ardor y algo caliente que le corría por el cuerpo. Era sangre. Benítez entonces vio que el ladrón tenía una arma blanca de fabricación casera. "Vi la punta y yo traté de atajar los puntazos. Le decía: no me pegue más. Creía que no volvía más a mi casa y que me mataba, por cómo me pegaba", dijo. Benítez quedó con un tajo en la cara, otro detrás de la oreja y al menos cinco puntazos superficiales en el cuello. Así, todo ensangrentado, los ladrones le quitaron los cerca de 300 pesos de la recaudación y el equipo de comunicación Nextel. Después le obligaron a quitarse el pantalón y los zapatos, y lo metieron en el baúl. El Corsa se puso en marcha, con él encerrado atrás. "Pensé que era lo último que hacía", contó Benítez, quien aprovechando que no le habían quitado su celular, pidió ayuda a sus compañeros, dándole una posible ubicación. Eso permitió que al menos cuatro taxistas empezaran a recorrer la zona Norte de Pocito hasta que uno de ellos vio al taxi de Benítez en calle 7, entre ruta 40 y Mendoza. Los ladrones se dieron cuenta que los estaban buscando, fue así que abandonaron el auto y escaparon a pie. No los pudieron atrapar, pero lograron rescatar a Benítez que estaba muy lastimado.