Habían terminado de cenar y cada una de las pequeñas hijas se fueron a los dormitorios con dos amiguitas, mientras su mamá cerraba el portón de afuera con llave y se ocupaba de los últimos quehaceres antes de ir a la cama. En ese trajín hogareño estaba la italiana Donatella Chiti, alrededor de las 23 del martes, cuando se topó con un sujeto de anteojos negros en pleno pasillo dentro de su vivienda de Urquiza, en Capital. Pensó que podía ser un amiguito de las niñas, pero en el acto desechó la idea porque no era lógico que hubiera saltado el portón para entrar. Y no tuvo tiempo de suponer nada más, porque en el acto a ese sujeto se le sumaron otros dos con los rostros cubiertos y armados, que empezaron a exigirle plata.
Donatella se arriesgó. Dijo que no tenía dinero, pero su respuesta enfureció a los sujetos que de inmediato pasaron a encañonar a las niñas y entonces la mujer se aflojó: ‘Les di unos $17.000 que tenía para pagar cuentas y otros gastos, pero no se conformaron’, dijo la mujer, que es esposa de José Martinazzo, dos veces técnico de la Selección argentina de hockey sobre patines y campeón del mundo como jugador con la camiseta nacional. A la hora del golpe, no estaba en la casa.
‘Cuando les dije que no tenía más dinero me agarraron de los pelos, me agacharon a la fuerza y me golpearon contra un mueble. Ahí me dijeron ’sabemos que tenés más plata, estamos acá porque nos dijo todo la gente que tenés a tu lado… si querés hacemos boleta a Martinazzo’‘, fueron, según la mujer, las expresiones de los delincuentes.
Entonces no le quedó más remedio que entregarles otros $70.000 que tenía ahorrados de hace tiempo, pero los ladrones revolvieron todo y al final también le llevaron joyas, cuatro celulares y las dos netbooks que le había regalado a sus dos hijas por sus buenas notas en el colegio.
‘Hace 20 años que vivo en Argentina y es la segunda vez que me pasa algo así. Hace cuatro años también me asaltaron cuando iba con una de mis hijas y vivíamos en un barrio porque acá estaban pintando. Ahora mis niñas ya no quieren vivir más en esta casa, pero vamos a mejorar la seguridad porque con algunas familias le pagamos a un guardia pero estaba en otra parte. Anoche, juro que pensé que nos pasaba lo peor‘, dijo Chiti.
