Cuando le cayeron encima, el dueño de casa intentó un desesperado argumento: dijo que no eran suyos esos medicamentos de amplio consumo entre la gente (analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos, entre otros) apilados en estanterías en tres habitaciones. Pero no tenía autorización para tenerlos, menos para venderlos y más aún por el estado: la mayoría vencidos. Lo que no imaginaba ese hombre de apellido Muñoz (61) era que su mentira pasaría a ser un débil argumento defensivo, porque los pesquisas de la Seccional 1ra. que dirige el comisario inspector Carlos Alfredo Castillo, ya le habían sacado fotos y hasta lo grabaron en videos vendiendo esa ilícita mercancía.

Y encima, apenas se inició el allanamiento a las 13 de ayer recogieron el testimonio de un supuesto distribuidor que admitió haber ido a comprar y que Muñoz le vendía esas drogas, dijeron fuentes policiales.

Por todo eso el juez de Instrucción Alberto Benito Ortiz ordenó apresarlo y allanar su casa en Patricias Sanjuaninas entre Libertador y San Luis, Capital.

Dos años atrás, el sujeto había quedado involucrado por la misma causa, dijeron. Pero todo indica que luego de conseguir la excarcelación reabrió el comercio para distribuidores de pequeños comercios en la zona de Concepción, Capital, y también en Chimbas y Santa Lucía. Las drogas, al parecer venían de Córdoba.

No fue fácil probar el comercio de esos medicamentos. Según la Policía, Muñoz recibía llamados por un portero eléctrico y atendía por una pequeña ventana de la puerta de su domicilio. Sólo dejaba entrar a sus clientes, precisaron.

Ahora, quedó acusado de vender medicamentos peligrosos para la salud, dijeron.