Si un enceguecido amor hacia Miguel Palma fue lo que llevó a Rosa Videla a matar de 160 puñaladas a la esposa de su hombre, Cristina Olivares, la noche del 7 de julio de 2012 en Pocito, aquel sentimiento ligado a un hecho brutal sin precedentes en San Juan, parece haber pasado a otro plano en la vida de la sospechosa. Ahora, el destino de esa relación tal vez no sea el olvido, pero sí sería cosa del pasado pues en la cárcel Videla conoció a otro sujeto que también pasó sus años entre barrotes y ahora ambos están dispuestos a una decisiva vuelta de página: el matrimonio.
Así como suena. Es más, la intención de Videla sería llegar como recién casada con el exconvicto (solo trascendió su apellido, Flores) a las audiencias del juicio oral y público previsto para el próximo 30 de octubre en la Sala I de la Cámara Penal. Ese debate también tendrá como coimputados al propio Palma y a la cuñada de Videla, Noelia Corvalán, quien ya pidió arresto domiciliario por estar embarazada (el tribunal debe resolver).
La idea es concretar el casamiento antes del juicio y la fecha que sonaba ayer es el próximo 23 de octubre. La eventual boda por civil y en teoría también con el rito religioso sería en el mismo penal de Chimbas, donde habría que someterse a las reglas penitenciarias: algo discreto, sin música, con los parientes más íntimos y una duración no mayor a 2 horas, precisaron voceros penitenciarios.
De todos modos, desde la cárcel informaron ayer que no habían recibido ninguna solicitud de permiso para realizar casamiento alguno de parte de Videla, de su novio que está en libertad o de algún allegado a ambos.
¿Cómo inició Videla su nueva relación? según voceros judiciales, ambos se conocieron hace poco (se habla de unos meses) a través de un pariente de Flores que está preso y también tiene a su pareja detenida en el pabellón donde está Videla, indicaron.
Videla quedó en la mira por el crimen de Cristina Olivares desde el mismo instante en que el cuerpo de esa joven de 26 años, madre de 2 hijos de Palma, apareció con las manos atadas hacia atrás con un lazo de un abrigo y llena de cuchillazos, el 8 de julio de 2012 a un costado del callejón Picón, metros al Sur de calle 7, en Pocito.
Para entonces era sabida su enemistad con la víctima y su amorío con Palma. Las pruebas, complicarían luego a su cuñada y al propio esposo de la víctima en el brutal homicidio.

