La teoría de una intoxicación por comida en mal estado (salsa o berenjenas) quedó al borde de ser descartada como la causa de muerte de una pareja en su casa del barrio Frondizi, Capital, el jueves 26 de mayo pasado. Ayer trascendió que el estudio de un bioquímico de la Policía, reveló que ambos presentaban altos y peligrosos niveles de monóxido de carbono o gas carbonoso en su sangre: A Susana Carrizo (68) se le detectó un 34% y a su marido Ovidio Merele (69) un porcentaje mucho mayor, un 53%, dijeron fuentes policiales.
El resultado informal de los estudios fue conocido por los investigadores del caso y también por el juez de la causa, Agustín Lanciani (Segundo Juzgado de Instrucción), quien podría ordenar ahora un minucioso peritaje en el sistema de gas y ventilación de toda la vivienda, la 8 de la manzana P del barrio.
Las nuevas revelaciones llevaron a los pesquisas a desviar sus miradas al calefón interno que hay en la vivienda. Quienes llegaron al lugar recordaron ayer haber visto abierto el grifo del agua caliente pero el calefón apagado. Y no descartan una falla o escape de gas en ese aparato porque si bien estaba abierta una banderola en el lugar donde está instalado, explicaron que, al parecer, el resto de la casa no tenía a simple vista otra abertura que permitiera la corriente de aire necesaria para evitar intoxicaciones.
Por eso están convencidos de que el juez ordenará un peritaje completo para despejar esa duda.
El matrimonio fue encontrado por su propio hijo alrededor de las 9.30 del jueves pasado. Daniel Mereles había sido alertado por los compañeros de trabajo de su padre en la Secretaría de la Gestión Pública de su llamativa ausencia, y a él también le llamó la atención que su papá, como todos los días, no le hubiera dejado el auto antes de entrar a su trabajo.
Cuando llegó, todo estaba cerrado. Y como se cansó de llamar sin recibir respuesta, pidió permiso a un vecino, cruzó la medianera y rompió una ventana de la casa paterna para entrar. Una vez adentro, la desgracia: su mamá estaba en la cama, tapada, pero sin vida. Y su padre con igual suerte pero en el piso, en ropa interior, en posición fetal y rodeado de vómito y restos de excremento. En la Policía dijeron que también había materia fecal en el baño y el comedor.
Si bien desde ayer los investigadores empezaron a convencerse de que tal vez el gas sea la sustancia asesina, de todos modos esperan los resultados encargados a Bromatología sobre la salsa y las berenjenas envasadas que consumieron. Y los encargados a Buenos Aires y Córdoba en los jugos gástricos, restos de comida y partes de órganos de las víctimas para poder determinar con precisión cuál fue la causa de la doble muerte.
