Cristian Oscar Fretes (36) firmó ayer con su defensor oficial Mario Vega y la fiscal Alicia Esquivel Puiggrós, un acuerdo de juicio abreviado en el que acepta recibir el máximo castigo, perpetua, por matar a golpes y puntazos a su mujer Estela del Valle Bustos (34) la tarde del 25 de mayo de 2013 en Chimbas. La mujer tenía un embarazo de 3 meses. Fue un delito brutal, pues dos de los 4 hijos de la pareja, dos varones de 10 y 4 años, presenciaron todo y el mayor fue obligado a bañar y cambiar a su mamá y también lavar la sangre desparramada por la casa.

Según fuentes judiciales, ahora resta que el mismo Fretes ratifique ante los jueces de la Sala II de la Cámara Penal su intención de no ir a juicio común y recibir una condena (la tercera de su historial) por homicidio agravado por ensañamiento (hizo sufrir a la víctima), el vínculo y violencia de género. Si el tribunal acepta, recibirá la máxima pena en Argentina.


DE TERROR

Eran alrededor de las 18 cuando Estela Bustos preparaba unas sopaipillas en la cocina de la casa de su mamá del barrio Las Alondras, Chimbas, con la idea de pasar un rato en familia en el Parque de Mayo. Todo indica que estaba desprevenida cuando fue derribada de una trompada. Y lo que siguió fue el terror: la mujer recibió una seguidilla descontrolada de piñas, patadas, un mordisco, golpes con el palo de amasar y varios puntazos con un cuchillo que se partió en la furia del ataque. La violencia de Fretes también alcanzó a los chicos de 10 años y 4 años, que entre llantos y gritos, buscaron interponerse para evitar la terrible paliza a su mamá. La misma Estela pudo pararse y correr unos metros hasta la calle, pero no pudo zafar: cuando casi llegaba a una mora, su pareja la tomó desde atrás y la golpeó de cabeza contra el árbol. Entonces se desvaneció, sangrando, y en ese estado fue trasladada por Fretes y su hijo mayor al baño, donde sus fuerzas empezaron a abandonarla pues ya agonizaba: cuando el sujeto la acostó en su cama, el niño percibió que dejó de respirar.
Obligar al chico a decirle los policías y a cualquiera que habían entrado 4 ladrones y ellos habían matado a la mujer en un robo, fue parte del frustrado plan de Fretes por evitar la justicia. Pero no pudo, tanta sangre desparramada en la casa, sus versiones iniciales ante los familiares de la víctima de que en la cama estaba dormida. Y el propio hijo que no aguantó el dañino secreto y contó todo, fueron y son pruebas claves que ahora lo llevan a confesar.