Las tres amigas venían trabajando en el proyecto de la tienda y reuniendo dinero hace un año. La idea era hacer conocido el negocio, más adelante sumar otros productos y quizás algún día abrir una sucursal o tener un local grande. Habían pensado en los mínimos detalles, hasta tenían sus propias bolsas de papel con el nombre ‘Santo Pecado’. Tan entusiasmadas estaban que el mismo sábado que llegaron de comprar ropa en Buenos Aires armaron todo y al otro día inauguraron la tienda. Todo parecía salir perfecto, pero aunque cueste creer, el sueño duró apenas 7 días. Durante el fin de semana largo, ladrones entraron al comercio y lo vaciaron por completo. Se llevaron 40.000 pesos en prendas, 5.000 en efectivo y otras cosas, denunciaron. Lo único que encontraron las chicas fueron algunas perchas y 2,50 pesos en la caja, y la frustración por quedarse en la ruina y ver destruido su proyecto empresarial.

Tanto golpeó el robo a Antonella Escoda, Florencia Ruiz y Jorgelina de la Vega, las dueñas de la tienda ‘Santo Pecado’, que por ahora no tienen ganas de abrir de nuevo su negocio situado en Av. Córdoba 1235 Oeste, cerca de Urquiza, Capital. Por de pronto sólo trabaron la puerta, pero lo demás el local quedó como lo dejaron esos delincuentes que entraron a saquearlo el domingo último después de forzar la puerta de vidrio. Esa madrugada se llevaron decenas de camperas, tapados y todo tipo de ropa femenina, también dinero, un caloventor y objetos de poco valor como un pendrive, una abrochadora, una calculadora y cintas.

El negocio había sido inaugurado, ágape de por medio, el domingo 22 de abril. ‘Le pusimos todas las pilas. Era un proyecto de las tres e invertimos tiempo y dinero para hacerlo realidad. Pero qué, ahora nos roban y nos sacan todo el fruto de nuestro laburo. ¡No sabemos qué hacer!’, contó Antonella Escola, que era la más indignada. Es que en noviembre pasado robaron en su departamento y el 6 de diciembre la asaltaron en el restaurante de su familia en el centro. Florencia Ruiz también tenía impotencia: ‘Nos costó mucho abrir la tienda. Hasta pedimos prestado dinero. Y nos duele y estamos como shockeadas por lo que pasó porque trabajamos solamente una semana y no recuperamos nada de lo invertido. La plata que pusimos, era todo lo que teníamos. No sé si vamos a volver a abrir, pero si lo hacemos estaremos con miedo, tendremos que tener todo cerrado y a lo mejor no podamos dormir pensando en que nos pueden volver a robar’.