Un vecino alcanzó a ver las llamas en la parte trasera de la Renault Trafic, cerca de las 13 de ayer. Y su primer impulso fue buscar su matafuegos pero cuando enfilaba dispuesto a atacar el siniestro, una gran llamarada tomó por completo el vehículo y desde ese instante fue uno más de los testigos que presenciaron, impotentes, como el fuego consumía ese vehículo, la Renault Duster 4×4 que estaba adelante, el techo del garaje, una ventana de la casa, la unidad externa de un equipo de aire acondicionado y hasta las ramas de los árboles más cercanos.
El hecho tuvo un instante dramático, porque dentro de la casa estaba el dueño de esos vehículos, Federico Alvarez (25) y su novia Belén, quienes pudieron escapar ilesos.
El siniestro no avanzó hacia el resto de los ambientes y viviendas contiguas por la llegada de los Bomberos Voluntarios y del Cuartel Central, que enseguida lo controlaron.
De todos modos, cuando el fuego paró los daños ya eran irremediables: la Trafic se había quemado por completo y los daños en la Duster fueron también prácticamente totales.
‘Esto fue intencional. Todas las movilidades las revisamos permanentemente por nuestro trabajo, así que fallas mecánicas no tienen. Acá (en el barrio) viven prendiendo fuego, seguro que quisieron hacer daño y fue grande porque en los vehículos tenés como $300.000. Pero aclaro que nosotros no tenemos enemigos, nos dedicamos a trabajar, todos en este barrio nos conocen y no tenemos problemas con nadie’, remarcó ayer Miguel Alvarez, padre de Federico.
Todo pasó en el ingreso departamento A de la planta baja del monoblock 2, en el área 7 del barrio Aramburu, Rivadavia. Allí viven Miguel, su esposa y Federico. Los tres, más el hijo mayor del matrimonio, Alejandro, explotan un pequeña empresa organizadora de eventos. Justamente en ese trabajo fueron usados los vehículos hasta la madrugada.
‘Esto pudo ser mucho más grave, pero lo importante es que nadie salió lastimado. Hay que superar esto y seguir adelante’, agregó Miguel.

