Por primera vez desde el violento asalto que dejó al borde de la muerte a Pablo Aguilar, el exrugbier enfrenta un medio de comunicación para contar en primera persona lo ocurrido la madrugada del 12 de julio, cuando un ladrón casi le quita la vida luego de asestarle 11 puntazos en el cuerpo. Él y su esposa, Paula Arias, dijeron estar molestos con el juez y con los medios por el tratamiento que se le dio al caso. Además afirmaron no estar seguros de que Rubén Senatore, el delincuente quien luego murió de un disparo que le asestó el dueño de la casa donde se había metido a robar, haya sido quien los atacó. Dijeron que se cambiarán de casa y que no se sienten seguros al caminar por la calle.
-¿Usted se molestó por la trascendencia del caso?
-(Paula) Dar la dirección de donde vivimos es completamente innecesario, y poner la foto de mi marido pegada a la del delincuente también. Y aclarar y afirmar que él y yo dijimos y aseguramos que el delincuente asesinado, Senatore, había sido el mismo del hecho que ocurrió en nuestra casa, también; nosotros nunca afirmamos eso. Con nosotros hubo cosas que han sido muy desprolijas, nos han tomado declaración 200 mil veces porque una estuvo mal, porque la otra faltó tal cosa, un millón de veces hemos declarado. Con la Policía hemos declarado, en el juzgado también. Hay cosas que no tienen que ver mucho con el hecho en sí, cosas que te preguntan, cómo nos llevamos, si él tiene problemas con alguien, si teníamos deudas. Cosas de rutina, entre esas cosas nos preguntaron por las personas que trabajaban con mis abuelos que viven adelante y yo dije un par de cosas que a mí me habían hecho ruido pero no acusé a nadie, porque no tengo el derecho ni el poder de acusar, decir fue éste o estoy segura de que fue aquel; no tengo ese poder, ni él ni yo.
-(Pablo) No hemos acusado a nadie, fue el policía, fue la señora con la que hablamos, fueron hechos puntuales. Trajeron fotos acá que no eran claras, ahí no aseguramos nada, eso fue el lunes pasado. Fui sólo a hacer reconocimiento y me mostraron un montón de fotos y en realidad lo que vi del que entró a mi casa fue esta parte de acá (los ojos) porque estaba con pasamontaña. Vi ojos grandes, saltones. Eso, más el físico, porque después me mostraron una foto de él completo, sin remera y era petiso, duro, fibroso, me acuerdo cuando peleé con él. Entonces por una cuestión física me parece que es él, pero no dije categóricamente es éste, yo creo que por una cuestión física y de los ojos me parece que es él.
-¿Cómo ocurrió todo?
-(Pablo) Yo escucho ruidos abajo, estaba durmiendo, me levanto y cuando voy a bajar las escaleras giro y me los encuentro de frente a los dos, me les tiré y caímos los tres. Venían subiendo. Apenas caemos uno se levanta y se va rápido por la ventana y con el otro quedamos trenzados peleando. Él tenía un cuchillo y yo nada.
-(Paula) El no sintió las puñaladas, además el tipo tenía un revólver. Cuando vi que tenía sangre agarré un cuchillo para enfrentarlo, pero cuando me acerqué y empecé a gritar, el tipo se asustó, Pablo se sorprendió de verme.
-(Pablo) No pasé antes por situaciones parecidas, sí peleas comunes. Yo jugué mucho al rugby y tuve mucho contacto físico, entonces sé quién es duro y quién no. Este flaco era duro y me costó pelear con él, me costó tirarlo al piso. Cuando lo tiro me le subo encima para pegarle y así como lo tiré se levantó no sé si fue porque yo había perdido mucha sangre, pero alcancé a pegarle.
-(Paula) Necesito que el juez se calle la boca, porque está dele declarar cosas. El caso aún no está cerrado y no tiene por qué filtrarle información al diario ni a los medios sin antes informarnos a nosotros. Porque él lo que dijo fue que este hombre había sido el mismo de nuestra situación, pero eso no fue así, hay un montón de cosas que se tienen que analizar, por ejemplo sangre, huellas digitales.
-(Pablo) Fueron dos reconocimientos. El primer día que trajeron fotos y dijimos "no sabemos". Y luego cuando yo fui a reconocer y por una cuestión física y los ojos, dije "de todos estos este puede llegar a ser".
-(Paula) Hay cosas también que nos hacen ruido como para que (Senatore) no sea. Cuando a Pablo lo hieren yo estaba segura de que a él le habían pegado un tiro, porque lo apuñaló con la mano izquierda y en la derecha le vi un revólver, estoy segura que lo tenía, que lo haya tenido sin balas o para asustar es otra cosa, pero lo tenía.
-(Pablo) Ellos subían las escaleras e iban derecho a robarme la bicicleta. Ahí me le tiré de cabeza, porque no quería que subieran.
-¿Cuántas heridas te hicieron?
-(Pablo) Fueron 11 puñaladas. Una me agarró el pulmón y me rozó el hígado, el diafragma y el riñón.
-¿Se quedan a vivir en el mismo lugar?
-(Pablo) No. Estamos muy expuestos, ya la pasamos feo ahí y la verdad es que ahí no vamos a volver.
-¿Vieron al otro ladrón?
-(Pablo) No, sólo lo vi de espalda, era flaquito y alto, pero cayó, se levantó y se fue. Con el otro en cambio tuve contacto físico.
-¿Cómo les cambió la vida?
-(Paula) Yo hay cosas en las que todavía no caigo. Pero hasta el día de hoy (viernes) en el que le terminaron de sacar el drenaje, la única preocupación fue su salud, no me importó otra cosa. Pero ahora me empezó a caer la ficha y tengo miedo de ir a mi casa a buscar ropa, miedo de salir a correr sola, cosa que no he tenido miedo nunca. Ahora a todo el mundo le estoy viendo cara de ladrón, estoy dos horas para poder conciliar el sueño. Hay cosas que no te las podés sacar de la cabeza, porque esa misma noche decía en qué momento estaba en mi cama esperando a que se hiciera la hora para ir a acompañarlo a él a la carrera (de bicicleta de montaña) y de repente pasar a rogar que llegue una ambulancia para que mi marido no se muera. Es una sensación de abismo espantosa, sentir que si iba a la puerta y volvía no sabía si iba a encontrar a mi marido muerto, esa sensación no me la saca nadie.
-(Pablo) Yo estoy más concentrado, no sé si me cae la ficha o no, estoy más concentrado en mí, en recuperarme físicamente (salió del hospital el jueves de la semana pasada) y retomar mis actividades, que ella esté más tranquila. No dejo que me afecte.
-¿Por qué dicen que no está cerrado?
-(Paula) Yo veo que esta situación les conviene a todos, que el que fue haya sido este hombre que mataron. Si fue, bueno, la vida lamentablemente le dio lo que se buscó, después cada uno tendrá su conciencia de cómo se manejó en esta vida; pero si no fue, seguimos en peligro, seguimos en la misma.
-¿Se hicieron parte querellante?
-(Paula) No, porque nuestras energías no estaban enfocadas en esa parte. Soy sincera, con toda la buena onda y el cariño que recibimos, aún de gente que sintió empatía con lo que nos pasó ha sido más que suficiente para decir que la vida pasa por otro lado. Y no detenernos en el odio que trae esto, porque no trae más que malas sensaciones. Debemos solidarizarnos porque seguro que la estructura de la Policía no da para cuidar todo San Juan, imposible, eso no existe en el mundo. Entonces los mismos vecinos debemos hacer algo, ya que no nos cuidan los que nos tienen que cuidar. Así va a hacer más fácil para todos, deben colaborar todos. Hay cosas que le exceden a la Policía y al juez mismo, porque no les queda otra que atenerse a la ley que los rige y liberar a un delincuente. Si bien uno tiene mucho de qué quejarse de la Policía, de esto y lo otro, hay algo más grande que es una ley a la que hay que atenerse sí o sí, Y si la ley no te protege no tenés mucho que hacer. Los delincuentes con salidas transitorias, que salen por la mañana y vuelven a la noche, esos días roban, eso lo sabe cualquiera. Tienen acceso a redes sociales dentro de la cárcel… También digo que los medios de comunicación tienen un rol importante a la hora de cuidarnos. No había necesidad de mostrar las fotos de mi casa o la televisión mostrando el número de mi casa. El 19 de junio nos robaron dos televisores, un DVD, un secador de pelo, una planchita. Buscaban plata, no eran rateros. Y estamos convencidos de que son los mismos, pero no sabemos quién es.

