El problema para la víctima comenzó el 6 de febrero pasado, cuando pretendió usar sus cuentas de "Hotmail" y "Facebook" y se topó con que al menos un pirata informático se las había usurpado. Y no sólo eso: prometía destruirle la vida con el uso de sus cuentas si no le mandaba material erótico a su dirección de correo electrónico. Hasta le dio un plazo para hacerlo, pero la joven no se amedrentó: denunció el caso en la policía provincial, en la federal y hasta en una fiscalía de instrucción. Entonces se inició una investigación en la Agencia Regional Federal Cuyo con policías expertos en delitos informáticos, y el viernes pasado (el hecho trascendió ayer) uno de los supuestos piratas fue detenido y quedó seriamente complicado porque en su poder encontraron evidencia clave para el caso, como computadoras con programas y carpetas que demuestran su vinculación al delito, dijeron ayer fuentes policiales y judiciales.
Del sospechoso en cuestión sólo trascendió que trabajaba en un ciber del microcentro y que vive en el barrio Manantiales, en Trinidad, donde encontraron la prueba que lo compromete. En las próximas horas ese sospechoso será indagado en el Cuarto Juzgado de Instrucción dirigido por el juez José Atenágoras Vega, al menos por el delito de coacción agravada mientras se analiza qué figura cabe imputarle por uso ilegal de la tecnología informática, precisaron las fuentes.
Si bien por ahora es el único detenido, los policías tienen en la mira a otro sujeto en cuya casa de calle Salta pasando Pedro Echagüe, Capital, se hicieron allanamientos porque se supone que tiene conexión con el otro sospechoso.
Los investigadores sospechan que son por lo menos dos los sujetos implicados en la maniobra contra la víctima (de apellido Carrizo, 22 años) porque cuando la joven entabló comunicación vía electrónica con uno de ellos, ese sujeto le mencionó haber recibido buena paga por hacer ese trabajo de parte de alguien cercano a ella. Y enseguida pidió no cortar la comunicación para conectarla con otro sujeto que la saludó como si la conociera hasta que desnudó sus reales intenciones.
"Esta persona quería material pornográfico mío y amenazó con que si yo no cumplía se iba a encargar de destruir mi vida. Me dijo que iba a trucar fotos, sabía mi dirección, mi número de teléfono. Luego de esto me dio una dirección alternativa para mandarle el material que solicitaba", dijo la joven aquella vez a radio Sarmiento.
Los pesquisas no descartan que haya más de una víctima.
