A última hora del miércoles, el jornalero Silvestre Díaz Quiroga (47) se entregó en la Comisaría de la Mujer acompañado de un abogado, para empezar a rendir cuentas por el brutal ataque que le atribuyen contra la madre de sus hijos en 25 de Mayo: haberla atacado a martillazos el último martes en la mañana, cuando ella dormía. Parecía un caso más a tramitar en la sede policial, hasta que los uniformados escucharon algo que no esperaban: ‘Yo le pegué porque la pillé con otro y lo volvería a hacer’. Con esa frase se despachó Díaz sin ningún remordimiento, porque está convencido de la infidelidad de la víctima, Vanina Rivero (37), dijeron fuentes policiales.

Si bien el sospechoso habló en presencia de un abogado, sus dichos no tienen ninguna validez legal porque no se dieron en el marco de una declaración indagatoria, indicaron.

Su versión podrá conocerse en el Cuarto Juzgado de Instrucción, cuando le informen las pruebas en su contra y el delito que deberá enfrentar.

Entre la evidencia a recabar por los pesquisas judiciales está la versión de los dos hijos menores de la víctima, los únicos que estaban en la casa a la hora del ataque. Es más, uno de ellos, un chico de 13 años, fue el que le avisó a la mujer que su papá tenía un martillo. Y la familia de Vanina dice que esa advertencia le salvó la vida a la mujer, que de todos modos sufrió al menos cuatro golpes en la cabeza (tiene fisurado el cráneo, dijeron) y otro más en una mano que le dejó fracturado un dedo.

En principio, Rivero dijo que su pareja tenía prohibido acercarse a ella, pero en la Justicia dicen que no existe constancia de una decisión judicial así.