Primero fue el acoso y luego los tocamientos en sus partes íntimas. Un día la llevó por la fuerza a una pieza y la accedió carnalmente, según la causa. Desde entonces, las violaciones se repitieron para esa niña de 13 años. Cada sábado, cuando su madre se iba al trabajo, su padrastro la sometía en su casa de Rivadavia. Después fue peor. La mamá empezó a trabajar tres días a la semana y los ultrajes se reiteraron más y más. Tal era la manipulación del sujeto que le hacía ver películas pornográficas y hasta le recomendaba poses, encima la obligaba a tomar anticonceptivos para no dejarla embarazada, según la causa judicial.

Todo esto duró por más de dos años y el drama de la adolescente, que hoy tiene 16 años, terminó en cierta manera en junio de 2015 cuando se lo contó a su mamá y denunciaron a su padrastro, que quedó preso. Ahora, el titular del Primer Juzgado de Instrucción lo procesó. El juez Alberto Ortíz dictó la prisión preventiva para este pensionado (tienen una leve discapacidad) de 40 años por el delito de abuso sexual con acceso carnal, agravado por la situación de convivencia, señalaron fuentes del caso. Este mismo sujeto tiene otra causa penal en el Quinto Juzgado de Instrucción por presuntos manoseos a su sobrina, también menor de edad.

El hombre, del que no se da la identidad para preservar a la víctima, habría empezado a manosear a su hijastra en los primeros meses de 2013. Entre marzo y abril de ese año comenzó a violarla todos los sábados, en esas horas que su pareja salía a trabajar, dijeron. A partir de agosto, los ultrajes ya eran tres veces a la semana, indicaron fuentes del caso. Con la excusa de que la chica tenía relaciones sexuales con otros adolescentes, el ahora acusado mandaba a su mujer a retirar anticonceptivos a un puesto sanitario y obligaba a la menor tomarlos para no dejarla embarazada, explicaron.

La chica declaró, por medio de Cámara Gesell, que su padrastro le mostraba películas XXX y le hablaba de poses para practicar sexo. También relató que siempre la amenazaba y la golpeaba, y que lo mismo sufría su madre. Los psicólogos que entrevistaron a la víctima señalaron que no miente y que padece un trauma por todo lo vivido. En relación al acusado, lo describen como un sujeto con rasgos perversos y psicopáticos, con un estilo manipulador, impulsivo y sin sentimiento de culpa.