Unas 300 personas marcharon en la mañana de ayer en el centro departamental de Jáchal, para pedir justicia y la máxima condena para Rodolfo Elías Chávez (33) el joven oriundo de Valle Fértil que confesó haber matado a golpes con una jarra de cerveza y 8 cuchillazos a su esposa, la penitenciaria jachallera Ramona Graciela Mallea (37). El crimen ocurrió el último miércoles 24 de febrero en el departamento que alquilaban en Aberastain y Belgrano, en Trinidad, Capital.
‘Tienen que hablar, no se dejen golpear para que no les pase lo que le pasó a mi hermana’, dijo Mariela Mallea, una de los cuatro familiares que se hicieron escuchar ayer, igual que el párroco Rómulo Cámpora.
Luego de matar a su esposa, ocultarla en el baño y limpiar la sangre en el departamento, Chávez se fue a Valle Fértil con la beba que concibió su esposa. Dos días después se entregó con un sacerdote en la Seccional de ese departamento.

