Finalmente sería la Corte de Justicia la que defina cómo terminará uno de los más estremecedores casos de violencia contra un niño en San Juan, el de Camilla. La nena tenía 8 años cuando se salvó de milagro al sufrir un brutal ataque en la casa en la que vivía con su mamá, la docente Alejandra Ríos, y su padrastro, el changarín Pedro Oris.
Por mayoría, los jueces de la Sala I de la Cámara Penal entendieron que ese ataque lo cometió Oris en la madrugada del 24 de octubre de 2013. Y lo calificaron como lesiones gravísimas (agravadas por violencia de género) porque la niña quedó con una incapacidad permanente del 90% al 95% en su brazo y mano izquierdos, y con un 70% en la pierna del mismo costado. Por todo eso lo condenaron a 9 años de cárcel.
A Ríos en cambio le dieron 6 años por abandono de persona agravado. Consideraron que en todo ese día y el siguiente no hizo nada, hasta que al final de la jornada pidió ayuda médica. El fallo iría a la Corte (eso lo decide la Sala I) porque reclaman revisarlo los defensores, que pidieron absolución, y la fiscalía, que había pedido 22 años para Oris y 17 para Ríos por tentativa de homicidio.
