Después de haber quedado como líder de la general luego de su buen trabajo en la fuga de la etapa de anteayer, a Daniel Zamora se le abrió la posibilidad de ganar su segunda Vuelta. El triunfador de la edición 2011 y segundo de Juan Pablo Dotti el año pasado, había quedado arriba con 38 segundos de ventaja sobre Lucas Lopardo y 39 con respecto a Roberto Richeze.
Sin haber ganado ninguna etapa en la presenta edición, pero siendo segundo en el ascenso al Colorado del miércoles y tercero en el parcial del jueves, cuando se produjo el terremoto que volcó la competencia a su favor, Daniel sabía que la contrarreloj era la oportunidad ideal para afirmarse en el líderato. Por eso ayer salió a hacerla con todo tratando de ampliar la ventaja contra sus rivales más cercanos. Al cumplirse los dos tercios de la avenida, casi 10 kilómetros superó a Lopardo, a la altura del puente de calle San Lorenzo y después, en la bajada salió a buscar decididamente a Roberto Richeze a quien no pudo alcanzar pero al que le amplió la diferencia en 59 segundos más.
Con las diferencias existentes podría decirse que su equipo, el más fuerte de esta Vuelta tiene abrochado el triunfo final. Pero, aquello de que carreras son carreras, nadie, y él primordialmente, quieren dejarse llevar por el ánimo triunfalista.
No cabe duda que después de ese remate bajando el puente sobre la avenida Irigoyen, en el que los odómetros de los automóviles que iban por el anillo externo marcaban 62 kilómetros horarios, este Daniel Zamora se ha convertido en el hombre de la Vuelta. Quedan dos tirones en pelotón, uno durísimo como es ira hasta la Difunta Correa, los que Zamora no correrá solo, lo hará como ayer, empujado por el aliento de su público que lo quiere ver nuevamente ganador.

